El equipo humano y la Junta de Gobierno del ICIP expresamos nuestro más sincero pésame por la muerte del amigo Arcadi Oliveres, maestro y referente indiscutible para todo el movimiento pacifista en Cataluña.

Arcadi nos ha acompañado desde que el ICIP empezó a caminar en el año 2009. E incluso antes, ya que fue uno de los promotores de la creación del Instituto. Estuvo estrechamente vinculado sobre todo los primeros años de funcionamiento, como miembro de la primera Junta de Gobierno, para definir la hoja de ruta para promover la cultura de paz, en Cataluña y en el mundo.

Coherente, radical en las ideas y próximo en las formas, Arcadi ha sido una persona de paz. Nunca ha tenido uno no por respuesta y siempre ha defendido todas las causas que ha sabido que suponían una mayor humanización, una mayor justicia social: la lucha contra el comercio de armas o contra la deuda externa de los países empobrecidos, la objeción de conciencia al servicio militar obligatorio, la objeción fiscal, la lucha contra las desigualdades, las injusticias y las guerras en general.

Una trayectoria de justicia y de paz que el ICIP le reconoció el año 2017 con el Premio ICIP Constructores de Paz “por su compromiso e incansable dedicación con la promoción de paz, la justicia social, los derechos humanos y el desarme, desde un punto de vista universal.”

Arcadi nos deja un legado inmenso, como inmensa será su ausencia.

Como decía el activista y periodista David Fernàndez en la glosa que escribió con motivo del Premio ICIP: “Todas y todos somos Arcadi (o qué más querríamos)”.

Descansa en paz, Arcadi.

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