{"id":6024,"date":"2022-04-07T10:58:18","date_gmt":"2022-04-07T10:58:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/issue\/%issue_post%\/article\/hacia-una-mexicanizacion-de-la-guerra\/"},"modified":"2022-04-07T10:58:18","modified_gmt":"2022-04-07T10:58:18","slug":"hacia-una-mexicanizacion-de-la-guerra","status":"publish","type":"article","link":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/es\/articulo\/hacia-una-mexicanizacion-de-la-guerra\/","title":{"rendered":"Hacia una mexicanizaci\u00f3n de la guerra"},"content":{"rendered":"\n<p>                <span id=\"square\"><\/span>                <span id=\"first-word\"> Un colega mexicano<\/span> me pregunt\u00f3 cu\u00e1l era la diferencia entre los narcotraficantes colombianos y los mexicanos. Mi respuesta, luego me dijo \u00e9l, fue la misma que le dieron otros colombianos estudiosos del tema. En M\u00e9xico los narcotraficantes nunca han tenido que afrontar la amenaza de poderosas guerrillas. Por consiguiente, nunca tuvieron que armar ej\u00e9rcitos irregulares para sobrevivir. Bastaba con guardaespaldas y bandidos para hacer la guerra. En contraste los narcotraficantes colombianos desde muy temprano tuvieron que aprender el arte de controlar territorios a sangre y fuego.            <\/p>\n<p class=\"tituloInterior\"><b>En pie de guerra desde sus inicios <\/b> <\/p>\n<p> A principios de la d\u00e9cada de los ochenta las distintas agrupaciones guerrilleras que exist\u00edan en Colombia aprovecharon la disponibilidad de nuevos recursos para expandir su presencia territorial. Estos recursos ten\u00edan su origen en actividades criminales, principalmente el secuestro y la extorsi\u00f3n. Las v\u00edctimas eran las empresas, los terratenientes, los comerciantes y quienquiera que tuviera algo de valor en las zonas donde llegaba la guerrilla. Muy r\u00e1pido los narcotraficantes comenzaron a ser v\u00edctimas de secuestros y extorsiones. Eran muy apetecidos pues si alguien ten\u00eda dinero en estas zonas eran ellos. Lo que no presagiaron las guerrillas era que los narcotraficantes no solo ten\u00edan recursos para defenderse sino tambi\u00e9n la decisi\u00f3n para enfrentarlos. No demoraron en armar sus ej\u00e9rcitos paramilitares e incluso en cooptar los grupos paramilitares de campesinos, ganaderos y notables rurales que no ten\u00edan ni los recursos ni la disposici\u00f3n para irse a una guerra brutal. <\/p>\n<p> La gran paradoja era que mientras en las selvas remotas del sur del pa\u00eds las guerrillas recib\u00edan cuantiosos pagos de los narcotraficantes por cuidar sus laboratorios de coca\u00edna en el norte se enfrentaban a muerte con sus ej\u00e9rcitos paramilitares. En los noventa, cuando Colombia se convirti\u00f3 en el primer productor mundial de hoja de coca, la situaci\u00f3n fue a\u00fan m\u00e1s ir\u00f3nica. Las guerrillas proteg\u00edan a los cultivadores de coca mientras que los paramilitares proteg\u00edan a los narcotraficantes que compraban la base de coca a estos cultivadores para transformarla en coca\u00edna y colocarla en los mercados internacionales. La droga se pod\u00eda transar entre enemigos pero la dominaci\u00f3n de un territorio era innegociable. Es as\u00ed que la guerra de las drogas desde siempre ha sido una lucha entre enemigos a muerte que de una manera u otra est\u00e1n vinculados a un mismo negocio. No solo las guerrillas, los paramilitares y las mafias han protegido a los narcotraficantes, en el propio estado se han incubado extensas redes de protecci\u00f3n ilegal. Existe suficiente documentaci\u00f3n sobre como los narcotraficantes financiaron varias campa\u00f1as presidenciales, eso sin mencionar las alianzas entre las autoridades, los grupos paramilitares y los empresarios de la droga. <\/p>\n<p>\t\t\t\t\t\t<cite class=\"cita-center\">            \t            \t                La guerra siempre ha sido una lucha entre enemigos a muerte. No solo las guerrillas, los paramilitares y las mafias han protegido a los narcotraficantes, en el propio estado se han incubado extensas redes de protecci\u00f3n ilegal            <\/cite>\t\t\t\t\t\t<\/p>\n<p class=\"tituloInterior\"><b>Una violencia bajo control<\/b> <\/p>\n<p> Mientras tanto en M\u00e9xico la violencia de los carteles de la droga no pasaba de ser un asunto de delincuentes. No eran guerras como tal, eran vendettas. El r\u00e9gimen del PRI castigaba cualquier forma de disidencia. Sin importar que se tratara de una actividad il\u00edcita los narcotraficantes deb\u00edan someterse a la autoridad de la clase pol\u00edtica y las autoridades priistas. Era el poder pol\u00edtico formal el que asignaba el control de las plazas de drogas y si un narcotraficante no cumpl\u00eda las reglas establecidas era eliminado por los aparatos de seguridad del estado. Una de estas reglas era precisamente mantener reducidos los niveles de violencia para no afectar a la poblaci\u00f3n. <\/p>\n<p> Cuando el r\u00e9gimen priista lleg\u00f3 a su fin con el cambio de siglo los mecanismos de control estatales sobre el narcotr\u00e1fico se relajaron. El precio de la democratizaci\u00f3n de M\u00e9xico fue el incremento de la violencia. Los nuevos pol\u00edticos que llegaron al poder en los estados y municipios perif\u00e9ricos se encontraron con que no contaban con el respaldo de las agencias de seguridad del nivel central para evitar que los carteles impusieran su autoridad. Los canales de comunicaci\u00f3n entre el centro y la periferia agenciados de manera expedita por un partido \u00fanico de gobierno se perdieron con el fin de la hegemon\u00eda del PRI. Las polic\u00edas municipales no eran competencia para los nuevos aparatos de guerra de los narcotraficantes. Adem\u00e1s, pese a la democratizaci\u00f3n, la corrupci\u00f3n sigui\u00f3 siendo parte del paisaje pol\u00edtico. Los alcaldes y gobernadores continuaban recibiendo sobornos de los narcotraficantes solo que ahora hab\u00edan perdido su poder sobre ellos. <\/p>\n<p class=\"tituloInterior\"><b>\u00bfColombianizaci\u00f3n?<\/b> <\/p>\n<p> Con los narcotraficantes acaparando el ejercicio del poder local, bien fuera a trav\u00e9s de la cooptaci\u00f3n de los mandatarios municipales o de la imposici\u00f3n de sus aparatos de fuerza, no tom\u00f3 mucho tiempo para que la violencia de los carteles involucrara a la poblaci\u00f3n bajo su control. Las vendettas se convirtieron en guerras. Los atentados contra facciones enemigas inevitablemente conllevaban v\u00edctimas civiles. M\u00e1s aun, hab\u00eda que mediatizar la crueldad para que la base social del enemigo recibiera los mensajes del terror. Los cuerpos decapitados, los cad\u00e1veres colgando de los puentes y los videos p\u00fablicos de masacres eran parte del nuevo repertorio de violencia. Desde entonces se comenz\u00f3 a hablar de la colombianizaci\u00f3n de M\u00e9xico. <\/p>\n<p> Pero no obstante la comparaci\u00f3n los carteles mexicanos nunca han escalado la guerra hasta el uso sistem\u00e1tico de magnicidios y de terrorismo indiscriminado como lo hizo Pablo Escobar. Mucho menos han adquirido una capacidad militar medianamente cercana a la que tuvieron en su momento los jefes paramilitares que controlaron el negocio de las drogas en Colombia despu\u00e9s de la ca\u00edda del Cartel de Cali. Nunca han necesitado tanta organizaci\u00f3n militar para el uso de la violencia porque nunca se han enfrentado a un enemigo con un prop\u00f3sito pol\u00edtico tan ambicioso: la toma del poder nacional. Este prop\u00f3sito de las guerrillas marcar\u00eda una diferencia sustancial en la escala de la organizaci\u00f3n de la violencia dado que exig\u00eda la construcci\u00f3n de un ej\u00e9rcito regular con capacidad de disputar al estado el control territorial.  <\/p>\n<p> Los narcotraficantes colombianos por pura reacci\u00f3n contra esta amenaza tuvieron que armar ej\u00e9rcitos equivalentes para no ser arrasados en el enfrentamiento. No solo eso, la naturaleza de la amenaza facilit\u00f3 las alianzas con sectores del estado y de las \u00e9lites legales. Los motivos rebasaban la pura corrupci\u00f3n. Lo que estaba en juego era su propia supervivencia y el mantenimiento del orden social en los espacios perif\u00e9ricos hacia donde la guerrilla avanzaba como parte de su estrategia de toma del poder central. <\/p>\n<p> Si bien la lucha por el control territorial en M\u00e9xico es actualmente parte del repertorio de los carteles mexicanos, su l\u00f3gica operativa sigue otro tipo de acciones propia de las formas de dominaci\u00f3n criminal. Los carteles se especializan en el control de transacciones sociales y de regiones perif\u00e9ricas que est\u00e1n por fuera del alcance e incluso del inter\u00e9s de las instituciones del estado. Las guerras se llevan a cabo con sicarios y guardaespaldas cuya funci\u00f3n es vigilar y regular las regiones en disputa para garantizar la producci\u00f3n de rentas criminales. No existe una amenaza proveniente de grandes ej\u00e9rcitos que los obligue a desarrollar un verdadero despliegue militar en el territorio. Son guerras m\u00e1s simples. Un ataque t\u00edpico consiste en incursionar en un territorio para eliminar a los \u2018halcones\u2019 (vigilantes), sicarios y operarios del cartel enemigo. De este modo no pueden proteger la plaza y la organizaci\u00f3n atacante es capaz de desplegar sus propios vigilantes y asesinos en el territorio. <\/p>\n<p>                        <cite>                                La forma mexicana de hacer la guerra es lo que ya est\u00e1 ocurriendo en Colombia a ra\u00edz del debilitamiento de la guerrilla y del proceso de paz con las FARC            <\/cite>                        <\/p>\n<p> El prop\u00f3sito pol\u00edtico de los carteles mexicanos es menos complejo que el de las guerrillas: dominar sociedades perif\u00e9ricas para extraer las rentas que all\u00ed se generan. Para los bandidos rasos en que se delega la vigilancia y la regulaci\u00f3n de un territorio estas rentas provienen de toda una serie de actividades locales que van desde la venta al menudeo de drogas hasta la extorsi\u00f3n del comercio legal. Pero estas rentas son solo migajas si se comparan con el bot\u00edn del cartel que organiza la toma de la plaza y luego delega su control a los bandidos rasos: la utilizaci\u00f3n del territorio para el tr\u00e1fico internacional de drogas. All\u00ed es donde est\u00e1n las grandes rentas de la guerra. <\/p>\n<p class=\"tituloInterior\"><b>M\u00e1s bien mexicanizaci\u00f3n<\/b> <\/p>\n<p> La gran paradoja es que esta forma mexicana de hacer la guerra es lo que ya est\u00e1 ocurriendo en Colombia a ra\u00edz del debilitamiento de la guerrilla y del proceso de paz con las FARC. Los herederos de los paramilitares son organizaciones que delegan en bandidos locales el control de las rentas menores en un territorio dado. A cambio se lucran de la franquicia territorial que otorgan a los criminales rasos. Por all\u00ed se produce, se transporta y se lava la droga que va hacia los mercados internacionales.  <\/p>\n<p> Es as\u00ed que silenciosamente estamos asistiendo a la mexicanizaci\u00f3n de Colombia. Tal como el Chapo Guzm\u00e1n y el Mayo Zambada pueden controlar la mitad del narcotr\u00e1fico de M\u00e9xico desde una de sus regiones m\u00e1s remotas, las monta\u00f1as de Sinaloa, unos campesinos de Urab\u00e1 pueden en Colombia controlar otro tanto desde las selvas del Dari\u00e9n. Hoy en d\u00eda el control de los Urabe\u00f1os a trav\u00e9s de su delegaci\u00f3n de poder en bandas de criminales locales abarca Buenaventura, la Guajira, lo llanos, las \u00e1reas hist\u00f3ricas del cartel de Medell\u00edn e incluso incursionan en el territorio de los Rastrojos en el norte del Valle. <\/p>\n<p> Sin la amenaza de la guerrilla una gente humilde de Urab\u00e1 copi\u00f3 de los mexicanos una forma efectiva y rentable de controlar territorios para el narcotr\u00e1fico internacional. <\/p>\n<p class=\"foto first-reference\"> <a href=\"https:\/\/www.flickr.com\/photos\/eneas\/9538894335\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"> \t\tFotograf\u00eda \t\t<\/a> \t\t: Eneas De Troya \/  \t\t<a href=\"https:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by\/2.0\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"> \tCC BY\t<\/a>\t\t\/ Desaturada. <\/p>\n<p class=\"gencat\">\u00a9 Generalitat de Catalunya<\/p>\n","protected":false},"featured_media":6063,"menu_order":7,"template":"","categories":[6],"class_list":["post-6024","article","type-article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-articles-centrals"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v25.6 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Hacia una mexicanizaci\u00f3n de la guerra - Revista Por la Paz<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/es\/articulo\/hacia-una-mexicanizacion-de-la-guerra\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Hacia una mexicanizaci\u00f3n de la guerra - Revista Por la Paz\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Un colega mexicano me pregunt\u00f3 cu\u00e1l era la diferencia entre los narcotraficantes colombianos y los mexicanos. 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