{"id":6430,"date":"2022-04-07T11:18:47","date_gmt":"2022-04-07T11:18:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/issue\/%issue_post%\/article\/vestidas-para-no-matar\/"},"modified":"2022-04-07T11:18:47","modified_gmt":"2022-04-07T11:18:47","slug":"vestidas-para-no-matar","status":"publish","type":"article","link":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/es\/articulo\/vestidas-para-no-matar\/","title":{"rendered":"Vestidas para (no) matar"},"content":{"rendered":"\n<p>\t           <span id=\"square\"><\/span>                <span id=\"first-word\">La primera imagen<\/span> que me viene a la mente cuando pienso en las mujeres que vivieron bajo constantes bombardeos en Sarajevo durante el sitio de 1992-95 es lo elegantes y dignas que se mostraban. Fue la primera vez que habl\u00e9 con amigos sobre c\u00f3mo el hecho de ser feministas pod\u00eda permitirnos tambi\u00e9n discutir sobre hasta qu\u00e9 punto el uso de los estereotipos forja las mujeres hacia el modelo de mujer de portada de revista. En este caso, ir vestidas para matar significaba exactamente lo contrario de ser violentas: como civiles, sitiadas, sin agua, electricidad ni comida, la \u00fanica \u201carma\u201d de que dispon\u00edan esas mujeres era tener el mejor aspecto posible. La \u00fanica arma era no ser combativas. La fotograf\u00eda de Meliha Vare\u0161anovi\u0107 tomada por Tom Stoddart en 1993, en el momento \u00e1lgido del asedio y de los bombardeos, y que ilustra este art\u00edculo, es el mejor ejemplo de esta imagen. Parece que acabe de salir de una pasarela, maravillosa, elegante y orgullosa. Se convirti\u00f3 en icono, en los medios de comunicaci\u00f3n internacionales, del esp\u00edritu y el estilo de las mujeres de Sarajevo, que desafiaban a la guerra. Meliha recuerda: \u201cAdem\u00e1s del desaf\u00edo reflejado en esa fotograf\u00eda, si se mira m\u00e1s profundamente, puede verse tristeza, porque en aquel a\u00f1o muri\u00f3 mi madre. Fue una p\u00e9rdida tr\u00e1gica, me produjo una pena y un abatimiento enormes. Estuve a punto de perder la esperanza, pero me acord\u00e9 de mi madre, que dec\u00eda que en la vida siempre hemos de andar con la cabeza alta, seguir adelante y con dignidad\u201d <a href=\"articles_centrals\/article_central_5\/#ref\"><sup>1<\/sup><\/a>. Tener un aspecto respetable era importante para muchas mujeres. La directora de la asociaci\u00f3n cultural y art\u00edstica \u201cCRVENA\u201d, Danijela Dugandzic, recuerda que cuando ella, su difunta madre y su hermana dejaron la asediada Sarajevo, pr\u00e1cticamente no ten\u00edan dinero. Su madre las llev\u00f3 a la peluquer\u00eda; se hicieron los cortes m\u00e1s actuales y luego lo mostraron comiendo pizza en un famoso restaurante de una capital europea, donde pagaron con las \u00faltimas monedas que les quedaban.            <\/p>\n<p> Antes de salir a las calles de Sarajevo, las mujeres siempre se cambiaban la ropa interior y los vestidos, porque los constantes bombardeos implicaban que hab\u00eda una alta probabilidad de caer herida o muerta. \u201cEstar limpia y pulcra para el caso de que termin\u00e1ramos en el servicio de urgencias de un hospital\u201d. Cuidar ese aspecto, el de aparecer presentable, es casi impensable en cualquier otra situaci\u00f3n, cuando una mujer sale de casa. <\/p>\n<p>\t\t\t            <cite class=\"cita-right\">                                Las mujeres que viven en ciudades bombardeadas terminan siendo hero\u00ednas de la paz, mientras que los hombres son valorados por las batallas que ganan            <\/cite>            <\/p>\n<p> Pese a que la mayor\u00eda de mujeres no combaten en primera l\u00ednea, muchas mujeres mueren v\u00edctimas de bombardeos en los conflictos, en los que el n\u00famero de civiles muertos va en aumento desde la Segunda Guerra Mundial. El sitio y bombardeo de Sarajevo tambi\u00e9n empez\u00f3 con la muerte de dos mujeres, Suada Dilberovic y Olga Sucic, que participaban en las manifestaciones en favor de la paz y contra la guerra en abril de 1992. Fueron asesinadas en un puente que hoy lleva su nombre. Las mujeres que viven en ciudades bombardeadas terminan siendo hero\u00ednas de la paz, mientras que los hombres son valorados por las batallas que ganan. <\/p>\n<p> Se oye hablar de muchas mujeres que viven en ciudades bombardeadas \u00fanicamente en relaci\u00f3n con su papel tradicional como madres, mujeres bellas y bien vestidas. U2 hizo una conexi\u00f3n por video en directo con la asediada Sarajevo durante uno de sus conciertos y mostr\u00f3 un concurso de Miss Sarajevo, en que las participantes portaban el letrero \u201cNo dej\u00e9is que nos maten\u201d. Eran im\u00e1genes y mensajes importantes, pero tambi\u00e9n estaban todas esas mujeres que ejerc\u00edan de m\u00e9dicas, enfermeras, int\u00e9rpretes y pol\u00edticas, tratando de trabajar en condiciones imposibles, bajo los bombardeos, que nunca salieron en las noticias y cuyas im\u00e1genes nunca se convirtieron en el icono de una mujer desafiando los bombardeos en una ciudad asediada. <\/p>\n<p> La vida cotidiana y el cuidado de una familia bajo el bombardeo constante hacen a las mujeres de la asediada Sarajevo merecedoras de un diploma de administraci\u00f3n de empresas y otro de magia. Cocinar sin electricidad y con escasos recursos alternativos para el calentamiento era una dificultad. Encontrar alimentos y, una vez encontrados, poder pagarlos, significaba, muchas veces, hacer comidas a partir de la nada. Adem\u00e1s, preparar comida significaba usar agua, cuyo suministro hab\u00eda sido cortado y que deb\u00eda ser llevada a las casas en recipientes, arrastrados en carritos improvisados, a menudo desde lejos. Se necesitaba traer agua para asearse, cocinar y para lavar la ropa. Tengo una amiga que a\u00fan hoy no puede soportar o\u00edr el sonido del agua saliendo de un grifo abierto y que nadie usa. Otra amiga, Kika Babic-Svetlin, una arquitecta que actualmente trabaja para la Agencia para la Igualdad de G\u00e9nero de Bosnia y Herzegovina, dio a luz a su hijo Leon durante la guerra y recuerda lo complicado que era criar a un beb\u00e9 sin disponer de los art\u00edculos para beb\u00e9s \u201chabituales\u201d. Los pa\u00f1ales de algod\u00f3n deb\u00edan ser lavados, para lo cual bajaba al r\u00edo Miljacka, cerca de Dariva, y los lavaba a mano en el agua, \u201cvigilando todo el rato si empezaba otro bombardeo o si estaba en el punto de mira de un francotirador\u201d. <\/p>\n<p> Hoy Sahida tiene el mismo aspecto que Meliha, de la que habl\u00e1bamos al principio. Alta y orgullosa, lleva un collar de perlas y un abrigo de color rosa y nadie podr\u00eda imaginar que, hace veinte a\u00f1os, andaba por las callejuelas embarradas de Sarajevo tratando de protegerse de los bombardeos. <\/p>\n<p> En todos los conflictos, en todo el mundo, las mujeres sustituyen a los hombres que han dejado sus empleos para convertirse en soldados. Algunas de ellas han de aceptar ocupaciones totalmente nuevas, mientras que otras han de familiarizarse con habilidades para las que no est\u00e1n preparadas. Sahida Kotur, una trabajadora manual de la f\u00e1brica militar PRETIS antes de la guerra, \u00fanico sost\u00e9n de la familia, puso en marcha un nuevo negocio durante la guerra. Aprendi\u00f3 a tejer y se dedic\u00f3 a recoger viejos jers\u00e9is en el barrio, deshacerlos y tejer otros nuevos. Los transportaba en grandes bolsas que acarreaba a la espalda de un extremo a otro de Sarajevo, bajo los bombardeos, y los intercambiaba por cigarrillos con miembros del ej\u00e9rcito. Los cigarrillos los intercambiaba, a su vez, por comida y viejos jers\u00e9is. Insiste en llevar zapatillas y zapatos para esconder los dedos de los pies. Los bombardeos la convirtieron en una refugiada dentro de su ciudad. Huy\u00f3 de su casa y no ten\u00eda nada que ponerse. Le dieron unos zapatos demasiado peque\u00f1os, que deformaron sus pies y sus dedos, por lo que ella prefiere no mostrarlos. <\/p>\n<p>            <cite class=\"cita-center\">                                                Los bombardeos llegan a su fin, se firman tratados de paz, pero la guerra permanece para siempre en forma de bombardeos en nuestro interior            <\/cite>            <\/p>\n<p> Muchas m\u00e9dicas trabajaban sin electricidad ni agua, sin equipamiento m\u00e9dico adecuado ni medicamentos. Jasmina Gutic, una experta ginec\u00f3loga y catedr\u00e1tica, recuerda que ten\u00edan que sacar a los beb\u00e9s del s\u00f3tano del hospital despu\u00e9s de los partos para poder ver si estaban bien. Los partos se hac\u00edan con l\u00e1mparas de aceite y todos los reci\u00e9n nacidos sal\u00edan con sus naricitas negras del aceite quemado. La tambi\u00e9n catedr\u00e1tica y doctora Vanesa Beslagic, radi\u00f3loga, ten\u00eda que hacer diagn\u00f3sticos con equipamiento que no pod\u00eda ser reparado y, a veces, ni encendido. Otra doctora, la desaparecida profesora universitaria de fisioterapia Nada Zjuzin, explic\u00f3 que a menudo, al igual que muchas colegas, se quedaba en el hospital durante varios d\u00edas porque era demasiado peligroso ir a casa debido a los bombardeos. Y Amela Kuskunovic, hoy radi\u00f3loga y pol\u00edtica, mira hacia arriba cuando le pregunto c\u00f3mo fue ser una joven doctora durante la guerra. Trabajaba en un servicio de urgencias al que llevaban a todos los heridos. Estuve all\u00ed una vez y pens\u00e9 que hab\u00eda tanta sangre que nunca lograr\u00edan limpiarla. <\/p>\n<p> Como feminista, me averg\u00fcenza decir que no estuve junto a estas inteligentes, valientes y hermosas mujeres de Sarajevo. Hab\u00eda sufrido bombardeos en dos ocasiones y no supe c\u00f3mo afrontarlo cuando ocurri\u00f3 en mi ciudad, sino huyendo, tras medio a\u00f1o. Era una chica joven a la que despertaba el sonido de los bombardeos y la visi\u00f3n de aviones volando bajo en los cielos de Bagdad en 1980, mientras mi padre trataba de convencerme de que eran p\u00e1jaros volando. Unos d\u00edas m\u00e1s tarde, pude observar el fuego antia\u00e9reo desde la azotea de nuestra casa e hice prometer a mi padre que tendr\u00eda unos fuegos artificiales iguales en mi boda. En 1989 estaba ejerciendo mi primer trabajo cuando los misiles tierra-tierra iraqu\u00edes alcanzaron Teher\u00e1n y hui a las monta\u00f1as vecinas. En Sarajevo termin\u00e9 teniendo ataques de p\u00e1nico durante los bombardeos, sofocando mi propio miedo. <\/p>\n<p> No tuve fuegos artificiales en mi boda y a\u00fan hoy me cuesta estar cerca de ellos. Mis compa\u00f1eros de estudio en Inglaterra recuerdan una an\u00e9cdota que sucedi\u00f3 durante los fuegos artificiales de \u00abGuy Fawkes\u00bb. Hab\u00eda llegado a Inglaterra huyendo de los bombardeos de Sarajevo. Era mi primer mes y, estando en mi habitaci\u00f3n de estudiante, o\u00ed ruido de bombardeo. Entonces o\u00ed fuego y fuego antia\u00e9reo. Estaba tan contrariada de que la guerra hubiera empezado tambi\u00e9n en Inglaterra que empec\u00e9 a hacer las maletas para volver a Sarajevo. Pens\u00e9: \u00abSi hemos de estar en guerra, vale m\u00e1s estar en casa\u00bb. Ya estaba en las escaleras, con mi maleta, cuando los otros estudiantes me vieron y me explicaron que no era ninguna guerra sino simples fuegos artificiales. <\/p>\n<p class=\"referencia first-reference\" id=\"ref\"> 1. Klix.ba, entrevista a <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.klix.ba\/lifestyle\/manekenka-usred-rata-meliha-varesanovic-o-prkosu-i-ponosu-na-fotografiji-koja-je-obisla-svijet\/151227023\" rel=\"noopener\"> Meliha Varesanovic<\/a>, consultada el 27.12.2015. <\/p>\n<p class=\"referencia\">\n<p class=\"referencia\">\n<p class=\"referencia\">\n<p class=\"referencia\">\n<p class=\"referencia\">\n<p class=\"referencia\">\n<p class=\"referencia\">\n<p class=\"referencia\">\n<p class=\"referencia\">\n<p class=\"referencia\">\n<p class=\"referencia\">\n<p class=\"referencia\">\n<p class=\"referencia\">\n<p class=\"referencia\">\n<p class=\"referencia\">\n<p class=\"referencia\">\n<p class=\"referencia\">\n<p class=\"referencia last-reference\">\n<p class=\"foto \">  Photography: \u00a9 Milomir Kovac\u030cevic\u0301 Stras\u030cni <\/p>\n<p class=\"gencat\">\u00a9 Generalitat de Catalunya<\/p>\n","protected":false},"featured_media":6465,"menu_order":6,"template":"","categories":[6],"class_list":["post-6430","article","type-article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-articles-centrals"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v25.6 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Vestidas para (no) matar - Revista Por la Paz<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/es\/articulo\/vestidas-para-no-matar\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Vestidas para (no) matar - Revista Por la Paz\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La primera imagen que me viene a la mente cuando pienso en las mujeres que vivieron bajo constantes bombardeos en Sarajevo durante el sitio de 1992-95 es lo elegantes y dignas que se mostraban. 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