{"id":7259,"date":"2022-04-07T11:23:47","date_gmt":"2022-04-07T11:23:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/issue\/%issue_post%\/article\/libia-desaparecer-camino-de-europa\/"},"modified":"2022-04-07T11:23:47","modified_gmt":"2022-04-07T11:23:47","slug":"libia-desaparecer-camino-de-europa","status":"publish","type":"article","link":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/es\/articulo\/libia-desaparecer-camino-de-europa\/","title":{"rendered":"Libia: desaparecer camino de Europa"},"content":{"rendered":"\n<p>               <span id=\"square\"><\/span>                <span id=\"first-word\">Decenas de miles de migrantes<\/span> siguen atravesando Libia en un intento desesperado de llegar a Europa. Poco o nada se sabe de las circunstancias en las que estas personas desaparecen por el camino, ya sea falleciendo a causa de las dur\u00edsimas condiciones del viaje o porque, presas a manos de grupos criminales, su paradero se convierte en desconocido para todo el mundo, incluso para sus familiares.            <\/p>\n<p> Todo empieza con un viaje de cinco d\u00edas a trav\u00e9s del desierto en la trasera de un cami\u00f3n cargado de todo tipo de cosas, desde muebles hasta cabras. Les dicen que se aten con cuerdas, que el conductor no se detendr\u00e1 si alguien cae. Por el camino, ver\u00e1n esos cad\u00e1veres abrasados por el sol. Los primeros en desaparecer en la ruta libia hacia Europa lo hacen ya antes de entrar en el pa\u00eds. Nadie conoce sus nombres y tampoco hay estad\u00edsticas; \u00bfqui\u00e9n podr\u00eda acometer una tarea tan magna en la inmensidad del Sahel? Pero dicen que mueren m\u00e1s ah\u00ed que en el Mediterr\u00e1neo. <\/p>\n<p> Ya en tierra libia, los supervivientes apenas se han recuperado del shock cuando vuelven a caer en un nuevo infierno. Sabha, en el extremo sur del pa\u00eds, es una primera parada imposible de evitar, un lugar en mitad del desierto donde las mafias se dedican a la caza de subsaharianos. <\/p>\n<p>                        <cite class=\"cita-center\">                                                Los primeros en desaparecer en la ruta hacia Europa lo hacen antes de entrar en Libia. Sin nombres ni estad\u00edsticas; \u00bfqui\u00e9n podr\u00eda acometer una tarea tan magna en la inmensidad del Sahel?            <\/cite>                        <\/p>\n<p> Cada calle en la capital del sur cuenta con su propio \u201cgueto\u201d, que es como se llama a los lugares en los que los migrantes son retenidos y golpeados hasta que alguien, generalmente su familia, paga el rescate que las mafias exigen para su liberaci\u00f3n. El dinero, si es que acaba llegando, lo hace a trav\u00e9s de la <em>hawala<\/em> (significa \u201ctransferencia\u201d en la jerga bancaria \u00e1rabe). Hablamos de un sistema que no deja rastro y en el que una persona acepta la cantidad en dep\u00f3sito y una segunda la paga en otra parte del mundo. Cuando se hace, la familia del secuestrado recibe un c\u00f3digo que tiene que mandar por SMS al secuestrador. El retenido ser\u00e1 liberado hasta la pr\u00f3xima vez que vuelva a caer en manos de otra mafia. <\/p>\n<p> Decenas de historias como las recogidas por este periodista \u2013tanto en Libia como a bordo de los barcos de la flota humanitaria de rescate\u2013 corroboran este relato. Cambian obviamente los nombres de las v\u00edctimas y el periodo de espera hasta ser liberados, pero las cantidades del rescate parecen ser m\u00e1s o menos fijas, entre los 500 y los 700 d\u00f3lares. A veces ocurre que la familia es demasiado pobre para pagar o, simplemente, que el secuestrado no tiene a quien recurrir. En ese caso, la v\u00edctima ser\u00e1 vendida a un capataz para que trabaje como un esclavo en labores de limpieza o construcci\u00f3n. Si su salud est\u00e1 tan deteriorada que nadie est\u00e1 dispuesto a pagar por ella, sus captores la matar\u00e1n ah\u00ed mismo. <\/p>\n<p> Ser\u00e1 \u00fanicamente la falta de contacto prolongado en el tiempo con familiares o compa\u00f1eros de viaje la que les ponga sobre la pista de su desaparici\u00f3n. En un pa\u00eds sin instituciones eficaces, nadie se har\u00e1 responsable de su p\u00e9rdida ni llevar\u00e1 a cabo una investigaci&amp;oacuten. <\/p>\n<p> La vulnerabilidad alcanza su m\u00e1xima cota cuando se trata de mujeres. Si bien son mucho menores en n\u00famero \u2013m\u00e1s o menos una de cada diez en las pateras rescatadas\u2013, testimonios recogidos por numerosos periodistas y ONG apuntan a que los abusos sexuales son la norma. No en vano, este periodista fue testigo de c\u00f3mo la mayor\u00eda ped\u00eda hacerse la prueba del sida nada m\u00e1s pisar la cubierta de un barco de rescate. Las que se quedan en tierra buscar\u00e1n un trabajo como asistentes dom\u00e9sticas o limpiadoras en los principales hoteles de ciudades como Tr\u00edpoli o Misrata. En el peor de los casos, desaparecer\u00e1n en redes de prostituci\u00f3n. <\/p>\n<p>                        <cite class=\"cita-center\">                                                La vulnerabilidad alcanza su m\u00e1xima cota cuando se trata de mujeres. Si bien son mucho menores en n\u00famero, los abusos sexuales son la norma            <\/cite>                        <\/p>\n<p> <b>La costa<\/b> <\/p>\n<p> La Organizaci\u00f3n Internacional para las Migraciones sit\u00faa el n\u00famero de migrantes en Libia entre 700.000 y un mill\u00f3n, pero, como todo en Libia, son estimaciones aproximadas m\u00e1s que datos cotejables, porque resulta imposible arrojar cifras sobre el n\u00famero de los que desaparecen en manos de las mafias ni tampoco a manos de esa suerte de milicias armadas que se autoerigen en las Fuerzas Armadas de ambos Gobiernos en disputa. La mayor\u00eda de estas opera en la costa, donde vive el 90% de la poblaci\u00f3n y donde los migrantes empezar\u00e1n de cero una y otra vez hasta reunir la cantidad con la que poder saltar a una patera rumbo a Europa. Basta con acercarse a lugares como el puente del barrio de Gargaresh de Tr\u00edpoli para dar con una multitud de individuos, la mayor\u00eda subsaharianos, esperando subirse a la trasera de una <em>pick up<\/em> para trabajos ocasionales en la construcci\u00f3n o la limpieza. En un buen d\u00eda pueden reunir hasta 20 dinares libios \u2013unos cinco euros al cambio; en uno malo, acabar\u00e1n, capturados por una nueva mafia del tr\u00e1fico. Y vuelta a empezar. Mahmud, un nigerino de 26 a\u00f1os contaba que estaba levantando un muro en Tajoura \u2013al este de Tr\u00edpoli\u2013 cuando lo secuestraron. <\/p>\n<p> \u201cMe dijeron que llamara a mi familia a trav\u00e9s de un tel\u00e9fono m\u00f3vil que me dieron y que les dijera que me matar\u00edan si no pagaban 700 d\u00f3lares. Mientras hablaba con mi t\u00eda, me golpeaban sin parar, supongo que para que vieran que me matar\u00edan a palos si el dinero no llegaba\u201d, recordaba el nigerino. Tras dos meses entre palizas y amenazas, el rescate acab\u00f3 llegando a trav\u00e9s de la <em>hawala.<\/em> <\/p>\n<p> Las v\u00edctimas de estos abusos rara vez son capaces de aportar detalles que permitan saber d\u00f3nde fueron encerradas, no se suele poder resolver si se trataba de un centro de detenci\u00f3n oficial, tambi\u00e9n llamados de \u201cretenci\u00f3n\u201d, o de uno de esos lugares en los que alguna banda las habr\u00eda encerrado. Resulta imprescindible el permiso del Ministerio del Interior en Tr\u00edpoli para visitar los primeros. Los retenidos pueden estar m\u00e1s o menos hacinados en habitaciones desconchadas y, con suerte, la falta de agua corriente en los ba\u00f1os se suplir\u00e1 con bidones de cinco litros apilados en los mismos. El men\u00fa, generalmente a base de pasta y arroz, resulta indiscutiblemente mon\u00f3tono, y somos conscientes de que el ocasional reparto de manzanas y cigarros se debe a la visita de periodistas o trabajadores humanitarios. Generalmente son escuelas o almacenes en desuso cuyo reacondicionamiento se limit\u00f3 a extender colchonetas en el lugar que antes ocupaban sillas y pupitres. Organizaciones humanitarias como Human Rights Watch o Amnist\u00eda Internacional dan cifras aproximadas de en torno a veinte centros por el oeste del pa\u00eds que van cambiando de localizaci\u00f3n por razones de seguridad o, simplemente, porque alguien acaba reclamando el edificio en cuesti\u00f3n. <\/p>\n<p>                        <cite class=\"cita-center\">                                                La situaci\u00f3n de vulnerabilidad extrema de los migrantes en suelo libio se entronca en la atomizaci\u00f3n del poder tras la guerra que puso fin a la dictadura de Gadafi            <\/cite>                        <\/p>\n<p> El n\u00famero de los retenidos resulta imposible de calcular. A veces se producen liberaciones masivas ante un inesperado aluvi\u00f3n de nuevos detenidos o, simplemente, desplazamientos entre los centros. Cada uno de \u00e9stos cobra una cantidad fija del Gobierno de Tr\u00edpoli por cada interno, por lo que la \u201ccompra-venta\u201d de seres humanos es habitual incluso en la red bajo el paraguas del Ministerio del Interior. La prisi\u00f3n de Geryan \u2013a 90 kil\u00f3metros al este de Tr\u00edpoli\u2013 es conocida tanto por las terribles condiciones de los retenidos como por liderar el \u201cmercado\u201d de la compraventa. <\/p>\n<p> De los centros \u201cno oficiales\u201d, los que las mafias utilizan para retener a los secuestrados, \u00fanicamente llegan im\u00e1genes sacadas con tel\u00e9fonos m\u00f3viles por los propios captores o los que participan en subastas de seres humanos. <\/p>\n<p> Esta situaci\u00f3n de vulnerabilidad extrema que sufren los migrantes en suelo libio se entronca en la atomizaci\u00f3n del poder en el pa\u00eds tras la guerra que puso fin a cuatro d\u00e9cadas de dictadura a cargo de Muamar al Gadafi. Actualmente, Libia es un pa\u00eds con dos Ejecutivos sobre el papel \u2013uno en el este y otro en el oeste\u2013 y cientos de milicias que dictan sus propias leyes sobre el terreno. La situaci\u00f3n para los migrantes se ha deteriorado a\u00fan m\u00e1s desde abril de 2019, cuando el general Haftar, l\u00edder militar de las fuerzas del este del pa\u00eds, lanzaba su ofensiva sobre la capital libia. Los enfrentamientos se siguen produciendo en una zona al sur de la capital pr\u00f3xima al aeropuerto, un distrito industrial donde sobran los hangares vac\u00edos susceptibles de ser utilizados como centros de detenci\u00f3n. \u201cLa amenaza para refugiados y migrantes en Tr\u00edpoli nunca ha sido tan alta\u201d, trasladaba entonces al brit\u00e1nico <em>The Guardian<\/em> Matthew Brook, el jefe adjunto de la misi\u00f3n de ACNUR en Libia. Los supervivientes a la criba del Sahel, el infierno en el sur de Libia y el fuego cruzado en la costa se jugar\u00e1n sus \u00faltimas cartas ya sobre una patera. Si la traves\u00eda mar\u00edtima es peligrosa, atravesar este rinc\u00f3n del Sahel con vida tambi\u00e9n constituye todo un desaf\u00edo. <\/p>\n<p>                        <cite class=\"cita-center\">                                                Uno de los errores principales a la hora de intentar entender lo que ocurre en Libia es considerar a las mafias, milicias y fuerzas de seguridad como elementos independientes            <\/cite>                        <\/p>\n<p> <b>\u201cMuertos y desaparecidos\u201d<\/b> <\/p>\n<p> Uno de los errores principales a la hora de intentar entender lo que all\u00ed ocurre es considerar a las mafias, las milicias, las Fuerzas de Seguridad como elementos independientes unos de otros. Lo cierto es que hablamos de una intrincada red de vasos comunicantes. As\u00ed, \u00bfc\u00f3mo pedir a la Polic\u00eda que investigue la desaparici\u00f3n de un individuo retenido en manos de una milicia pro-gubernamental? \u00bfC\u00f3mo exigir a un juez que abra un caso contra un ministro cuyo hermano es un conocido traficante de personas? En Libia, la polic\u00eda y el ej\u00e9rcito son nombres sobre el papel para entidades que todav\u00eda no existen sobre el terreno. La seguridad, o la falta de la misma, corre de la mano de los grupos insurgentes que se levantaron contra Gadafi, pero que siguen defendiendo sus propios intereses, casi siempre en claves tribales por encima de las ideol\u00f3gicas o incluso las religiosas. Ante la ausencia de un Estado, la tribu es la \u00fanica que te protege, y cientos de miles de migrantes y refugiados en suelo libio carecen de ella. <\/p>\n<p> Fue a finales de octubre de 2016 cuando 89 cadetes y oficiales libios constituyeron la primera remesa en recibir entrenamiento en el marco de la llamada Operaci\u00f3n Sophia, la misi\u00f3n naval conjunta de la UE para combatir el tr\u00e1fico de seres humanos y armas en el Mediterr\u00e1neo central. El entrenamiento de los guardacostas libios, a\u00fan en vigor, es uno de los puntos m\u00e1s controvertidos, m\u00e1xime tras los cada vez m\u00e1s numerosos incidentes entre la flota libia y ONG que participan en misiones de b\u00fasqueda y rescate. Incluso la Misi\u00f3n de las Naciones Unidas para Libia (UNSMIL) asegura tener \u00abpruebas concluyentes\u00bb de que miembros de las instituciones del Estado y algunos funcionarios locales participan en el contrabando y el tr\u00e1fico de personas. Hay casos confirmados en los que guardacostas cobran \u00abmordidas\u00bb por dejar pasar a las pateras rumbo a Europa. Las que no lo hacen son retenidas y sus ocupantes devueltos a centros de detenci\u00f3n en los que se abusar\u00e1 o comerciar\u00e1 con ellos. Mientras tanto, la flota libia, entrenada por la UE y con barcos de factura italiana resulta cada vez m\u00e1s eficaz en el papel de \u201ccortafuegos\u201d al flujo migratorio que tanto preocupa en la orilla norte del Mediterr\u00e1neo. Se ha pasado del pico m\u00e1ximo de llegadas a Italia de 180.000 individuos en 2016 a los poco m\u00e1s de 10.000 del pasado a\u00f1o (cifras de Naciones Unidas). Las cifras de \u201cmuertos y desparecidos\u201d (2913 y 750 respectivamente) corresponden \u00fanicamente a la \u00faltima etapa, la mar\u00edtima, de la ruta hacia Europa. As\u00ed, cada vez resulta m\u00e1s dif\u00edcil llegar, por lo que los migrantes que no desaparecen en el mar son devueltos a la costa libia. Es una pesadilla en bucle, la vuelta a la \u201cgincana\u201d mortal que todos sue\u00f1an con dejar atr\u00e1s. <\/p>\n<p>                          <cite class=\"cita-center\">                                                Ante la ausencia de un Estado, la tribu es la \u00fanica que te protege, y cientos de miles de migrantes y refugiados en suelo libio carecen de ella            <\/cite>                        <\/p>\n<p> Una balsa vuelca en mitad del mar antes de ser rescatada por un barco de la flota humanitaria o los guardacostas libios. Horas o d\u00edas m\u00e1s tarde, los cad\u00e1veres aparecer\u00e1n en la playa, o se enredar\u00e1n en las redes de alg\u00fan pescador. Cuando los cuerpos llegan a recogerse, ser\u00e1 la Media Luna Roja la que los procese para su identificaci\u00f3n, aunque no siempre es posible. Los cuerpos se enterrar\u00e1n en lugares como el cementerio improvisado de Zuwara \u2013al oeste del pa\u00eds\u2013 donde, frente a la inacci\u00f3n de unas autoridades negligentes, un grupo de voluntarios se encarga de enterrarlos. Solo all\u00ed hay m\u00e1s de 2.000. <\/p>\n<p> <b>Todo por hacer<\/b> <\/p>\n<p> Si bien las im\u00e1genes de migrantes en este rinc\u00f3n del Magreb se han multiplicado en nuestro imaginario colectivo en los \u00faltimos a\u00f1os, los movimientos humanos hacia Europa desde Libia no son ni mucho menos algo nuevo. Desde la Edad Media hasta bien entrado el siglo XIX, los puertos de Tr\u00edpoli y Bengasi fueron destino final para caravanas de esclavos procedentes del interior de \u00c1frica; rutas mercantiles que se institucionalizaron durante los cuatro siglos de dominaci\u00f3n otomana. Luego vendr\u00eda el experimento demogr\u00e1fico italiano de los a\u00f1os veinte del siglo pasado [cuando Italia promovi\u00f3 la emigraci\u00f3n de su \u00abexceso de poblaci\u00f3n\u00bb a su entonces colonia de Libia], pero la direcci\u00f3n del tr\u00e1fico humano se invirti\u00f3 durante la segunda mitad del siglo XX. Decenas de miles de migrantes y refugiados part\u00edan entonces hacia Italia en precarias embarcaciones mientras los oficiales libios miraban hacia otro lado. Gadafi era plenamente consciente de la preocupaci\u00f3n que dicho tr\u00e1fico suscitaba entre los antiguos amos de Libia y sus vecinos. Fue en 2004 cuando empez\u00f3 a firmar acuerdos con diversos estados europeos para controlar el flujo migratorio. \u201cEuropa se volver\u00e1 negra sin mi ayuda. Tendr\u00e1 que decidir entre ser un continente desarrollado y unido, o ser destruido como ocurri\u00f3 con las invasiones de los b\u00e1rbaros\u201d, alert\u00f3 el mandatario libio en 2010, durante su discurso antes de una cena con 800 invitados organizada por su antiguo amigo y aliado, Silvio Berlusconi. Durante aquel evento, Gadafi pidi\u00f3 5.000 millones de euros al a\u00f1o a cambio de cerrar su pa\u00eds y su costa a refugiados y migrantes. El resto es historia: tras el salvaje linchamiento de Gadafi, en octubre de 2011, el hasta entonces monol\u00edtico Estado libio se fragment\u00f3 en pedazos con forma de ciudades-estado, en las que grupos armados pugnan por el control de barrios y calles. <\/p>\n<p>                                                <cite class=\"cita-center\">                                                El drama de la migraci\u00f3n irregular a trav\u00e9s de Libia no puede ser abordado con eficacia mientras no se restablezcan unas m\u00ednimas estructuras de Estado            <\/cite>                        <\/p>\n<p> El caos es la norma en el pa\u00eds, por lo que la soluci\u00f3n al drama de la migraci\u00f3n irregular a trav\u00e9s de Libia no puede ser abordada de forma eficaz mientras no se restablezcan unas m\u00ednimas estructuras de Estado solventes que puedan garantizar la seguridad de locales y for\u00e1neos. Asimismo, si damos por buenas las cifras de la Organizaci\u00f3n Internacional para las Migraciones de en torno a un mill\u00f3n de migrantes en suelo libio, basta con hacer una sencilla regla de tres para darnos cuenta de las dimensiones del desastre en un pa\u00eds cuya poblaci\u00f3n local no llega a seis millones. Es como si a una Espa\u00f1a en ruinas y en mitad de una guerra se le pidiera atender las necesidades de unos ocho millones de individuos en tr\u00e1nsito por el pa\u00eds. <\/p>\n<p> Queda todo por hacer. En mayo de 2019, la UNSMIL mostraba \u201cgran preocupaci\u00f3n por los casos de arrestos arbitrarios y detenciones, secuestros y desapariciones sufridas por oficiales, activistas y periodistas\u201d. Entre otras cosas, se trata de una declaraci\u00f3n elocuente del caos que atraviesa el pa\u00eds. Y si el grupo mencionado es v\u00edctima de tales abusos, tambi\u00e9n da una idea de la pesadilla a la que se enfrentan los migrantes sobre suelo libio. En agosto del mismo a\u00f1o, el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, envi\u00f3 un informe elaborado por varias agencias de la ONU donde se denunciaban abusos como el de \u00abla p\u00e9rdida de libertad y detenci\u00f3n arbitraria en lugares de detenci\u00f3n oficiales y no oficiales; tortura, incluida la violencia sexual; secuestro con fines de rescate; extorsi\u00f3n; trabajos forzados; asesinatos ilegales\u2026\u00bb. Las desapariciones forzosas se incluyen en el paquete. El informe daba la cifra de 4.900 migrantes actualmente detenidos en prisiones del Gobierno, pero apunta que \u00abotro n\u00famero desconocido de personas est\u00e1n detenidas en otras instalaciones clandestinas\u00bb. <\/p>\n<p> En diciembre de 2019, un grupo de ONG nacionales, regionales e internacionales pidieron al Consejo de Derechos Humanos de la ONU que act\u00fae con urgencia para garantizar el \u00abestablecimiento de un mecanismo de investigaci\u00f3n internacional s\u00f3lido sobre cr\u00edmenes de guerra, cr\u00edmenes contra la humanidad y violaciones de los derechos humanos en Libia\u201d. Tambi\u00e9n se inclu\u00eda a los sufridos por los migrantes. <\/p>\n<p>                                    <cite class=\"cita-center\">                                                Europa ha optado por establecer un \u201ccortafuegos\u201d al flujo migratorio que pasa por apoyar a milicias locales lideradas por reconocidos traficantes de personas            <\/cite>                                    <\/p>\n<p> Mientras la situaci\u00f3n se deteriora tanto para los de casa y los de fuera, la injerencia externa desde el abanico de potencias \u2013tanto regionales como internacionales\u2013 que apoyan a ambos Gobiernos libios hace imposible que se pueda alcanzar una estabilidad sobre la que cimentar un acuerdo para reconstruir el Estado. Frente al caos que hoy es Libia, Europa ha optado por establecer ese \u201ccortafuegos\u201d que mencion\u00e1bamos antes para cortar el flujo migratorio, sin duda el resultado m\u00e1s buscado de una controvertida pol\u00edtica cortoplacista que pasa por apoyar a milicias locales lideradas por reconocidos traficantes de personas. Se deja al lobo al cargo de las ovejas en Libia, un pa\u00eds en cuyo vac\u00edo de poder muchos creen ver entreabierta una puerta hacia Europa. Tambi\u00e9n es una enorme fosa com\u00fan. <\/p>\n<p> En alguna aldea de Nigeria, Eritrea o cualquiera de esos pa\u00edses en los que los j\u00f3venes acaban siendo escupidos hacia Europa, una familia se pregunta por el paradero de ese hijo o marido que prometi\u00f3 llegar al norte del Mediterr\u00e1neo para poder mantener a los suyos en el sur. Decimos que se pregunta, en reflexivo, porque no tienen a nadie a qui\u00e9n hacerlo.<\/p>\n<p id=\"ref\" class=\"referencia first-reference\"> <b>SOBRE EL AUTOR<\/b><br \/>Karlos Zurutuza es periodista especializado en derechos humanos y conflictos armados en la regi\u00f3n MENA. Tambi\u00e9n es autor de <em>Tierra Adentro, vida y muerte en la ruta libia hacia Europa<\/em> (Libros del K.O., 2017), entre otros libros de cr\u00f3nica y ensayo. <\/p>\n<p> <a href=\"https:\/\/www.flickr.com\/photos\/imtfi\/5476124198\/in\/photolist-9kRvxv-q7myZa-2h78Dqr-9kUyWs-9kRvAe-9kRvAK-9kRuV6-9kRuUD-9kRuVV-acRudT%0A\">Fotograf\u00eda<\/a>\t\tMercado de Hawala.\t <\/p>\n<p class=\"gencat\">\u00a9 Generalitat de Catalunya<\/p>\n","protected":false},"featured_media":7302,"menu_order":9,"template":"","categories":[6],"class_list":["post-7259","article","type-article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-articles-centrals"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v25.6 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Libia: desaparecer camino de Europa - Revista Por la Paz<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/es\/articulo\/libia-desaparecer-camino-de-europa\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Libia: desaparecer camino de Europa - Revista Por la Paz\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Decenas de miles de migrantes siguen atravesando Libia en un intento desesperado de llegar a Europa. Poco o nada se sabe de las circunstancias en las que estas personas desaparecen por el camino, ya sea falleciendo a causa de las dur\u00edsimas condiciones del viaje o porque, presas a manos de grupos criminales, su paradero se [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/es\/articulo\/libia-desaparecer-camino-de-europa\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Revista Por la Paz\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/article_central_8_2560-518x720.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"518\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"720\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"17 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/es\/articulo\/libia-desaparecer-camino-de-europa\/\",\"url\":\"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/es\/articulo\/libia-desaparecer-camino-de-europa\/\",\"name\":\"Libia: desaparecer camino de Europa - Revista Por la Paz\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/es\/articulo\/libia-desaparecer-camino-de-europa\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/es\/articulo\/libia-desaparecer-camino-de-europa\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/article_central_8_2560.jpg\",\"datePublished\":\"2022-04-07T11:23:47+00:00\",\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/es\/articulo\/libia-desaparecer-camino-de-europa\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/es\/articulo\/libia-desaparecer-camino-de-europa\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/article_central_8_2560.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/article_central_8_2560.jpg\",\"width\":1152,\"height\":1600},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/\",\"name\":\"Revista Por la Paz\",\"description\":\"La revista del Instituto Catal\u00e1n Internacional para la Paz\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/#organization\",\"name\":\"Revista Por la Paz\",\"url\":\"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/ICIP_logo.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/ICIP_logo.jpg\",\"width\":1025,\"height\":1024,\"caption\":\"Revista Por la Paz\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/#\/schema\/logo\/image\/\"}}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Libia: desaparecer camino de Europa - Revista Por la Paz","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/es\/articulo\/libia-desaparecer-camino-de-europa\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Libia: desaparecer camino de Europa - Revista Por la Paz","og_description":"Decenas de miles de migrantes siguen atravesando Libia en un intento desesperado de llegar a Europa. Poco o nada se sabe de las circunstancias en las que estas personas desaparecen por el camino, ya sea falleciendo a causa de las dur\u00edsimas condiciones del viaje o porque, presas a manos de grupos criminales, su paradero se [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/es\/articulo\/libia-desaparecer-camino-de-europa\/","og_site_name":"Revista Por la Paz","og_image":[{"width":518,"height":720,"url":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/article_central_8_2560-518x720.jpg","type":"image\/jpeg"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Tiempo de lectura":"17 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/es\/articulo\/libia-desaparecer-camino-de-europa\/","url":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/es\/articulo\/libia-desaparecer-camino-de-europa\/","name":"Libia: desaparecer camino de Europa - Revista Por la Paz","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/es\/articulo\/libia-desaparecer-camino-de-europa\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/es\/articulo\/libia-desaparecer-camino-de-europa\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/article_central_8_2560.jpg","datePublished":"2022-04-07T11:23:47+00:00","inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/es\/articulo\/libia-desaparecer-camino-de-europa\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/es\/articulo\/libia-desaparecer-camino-de-europa\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/article_central_8_2560.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/article_central_8_2560.jpg","width":1152,"height":1600},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/#website","url":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/","name":"Revista Por la Paz","description":"La revista del Instituto Catal\u00e1n Internacional para la Paz","publisher":{"@id":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/#organization","name":"Revista Por la Paz","url":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/ICIP_logo.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/ICIP_logo.jpg","width":1025,"height":1024,"caption":"Revista Por la Paz"},"image":{"@id":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/#\/schema\/logo\/image\/"}}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/es\/wp-json\/wp\/v2\/article\/7259","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/es\/wp-json\/wp\/v2\/article"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/article"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7302"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7259"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7259"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}