{"id":7553,"date":"2022-04-13T10:16:50","date_gmt":"2022-04-13T10:16:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/article\/interrompre-el-conflicte\/"},"modified":"2022-04-28T08:33:17","modified_gmt":"2022-04-28T08:33:17","slug":"quebrar-el-conflicto","status":"publish","type":"article","link":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/es\/articulo\/quebrar-el-conflicto\/","title":{"rendered":"Quebrar el conflicto"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"primer\"><strong>En el mundo abundan las operaciones de consolidaci\u00f3n de la paz de gran alcance<\/strong>. Sin embargo, en muchos contextos gravemente da\u00f1ados por la violencia, estas operaciones brillan por su ausencia (tanto en la pr\u00e1ctica como en su vertiente de lenguaje espec\u00edfico). En particular, varios pa\u00edses (en especial, de Am\u00e9rica Latina y el Caribe) sufren tasas de violencia muy elevadas, pero no suelen considerarse merecedores de las iniciativas de construcci\u00f3n de paz. Todo ello, a pesar que los niveles elevados de violencia tienen un impacto muy perjudicial para la sociedad y para el gobierno y que la violencia a menudo alcanza un car\u00e1cter y una escala b\u00e9licos. En ausencia de iniciativas de construcci\u00f3n de paz y ante la habitual falta de capacidad o atenci\u00f3n del gobierno nacional, a menudo se deja en manos de las personas y las comunidades la tarea de tomar medidas para protegerse. A veces, los individuos y las comunidades han podido plantarse para tratar de quebrar el conflicto. Precisamente, este breve art\u00edculo reflexiona sobre las oportunidades de quebrar un conflicto, de desestabilizarlo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>El auge de la construcci\u00f3n de paz<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Durante los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os (y especialmente en los \u00faltimos treinta), se ha implantado una amplia infraestructura internacional y transnacional de construcci\u00f3n de paz. Comprende un sistema de instituciones (nacionales, multilaterales y transnacionales), a menudo entrelazadas, dedicado a prevenir el conflicto, reducir su impacto, facilitar su \u201cresoluci\u00f3n\u201d y rehabilitar las sociedades y las instituciones una vez el conflicto se ha apaciguado. Esta infraestructura se complementa con su correspondiente <em>software<\/em>, es decir, un sistema de protocolos y procedimientos operativos cada vez m\u00e1s profesionalizado. Se han interiorizado d\u00e9cadas de las denominadas \u201cmejores pr\u00e1cticas\u201d y se ha establecido un consenso generalizado sobre los mecanismos y enfoques m\u00e1s adecuados para afrontar el abanico de problemas que aquejan a las sociedades en conflicto. Adem\u00e1s, se ha desarrollado una jerga, un lenguaje de especialidad con los t\u00e9rminos de la construcci\u00f3n de paz, que permite una comparaci\u00f3n m\u00e1s f\u00e1cil entre casos.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s del desarrollo de una infraestructura de construcci\u00f3n de paz y la estandarizaci\u00f3n de los procedimientos operativos, hemos sido testigos del desarrollo de una clase profesional de personas expertas en la construcci\u00f3n de paz. Esta cohorte transnacional \u2014que suma ya decenas de miles de integrantes, a menudo con formaci\u00f3n y t\u00edtulos especializados\u2014 trabaja para las Naciones Unidas, organizaciones internacionales, gobiernos nacionales y organizaciones no gubernamentales (internacionales). Adem\u00e1s, se le a\u00f1ade un sector considerable de consultores privados y organizaciones con \u00e1nimo de lucro.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>En muchos contextos gravemente da\u00f1ados por la violencia, las operaciones de consolidaci\u00f3n de la paz brillan por su ausencia<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>El panorama resultante es el de un sector pr\u00f3spero que opera en muchos contextos de conflicto. En cierto sentido, se ha desarrollado una especie de caravana dedicada a la construcci\u00f3n de paz, de modo que la atenci\u00f3n y los recursos internacionales transitan de un contexto a otro a medida que un conflicto se agrava y otro se apacigua: de Camboya, a Bosnia, Sierra Leona, la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo y Colombia, con muchas paradas intermedias. A lo largo del camino se aprende m\u00e1s y se perfeccionan las mejores pr\u00e1cticas.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Una construcci\u00f3n de paz selectiva<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>A pesar de la amplia infraestructura y de los recursos que se le asignan en m\u00faltiples contextos, la construcci\u00f3n de paz, como pr\u00e1ctica y lenguaje, se aplica de forma selectiva. En algunos casos, los actores en conflicto hacen hincapi\u00e9 en los enfoques de seguridad y apenas valoran la construcci\u00f3n de paz. El caso de Israel y Palestina es un buen ejemplo de ello, en el que Israel, como actor m\u00e1s poderoso, prioriza un enfoque centrado en la seguridad<a id=\"_ednref1\" href=\"#_edn1\"><code>[1]<\/code><\/a><code>.<\/code> A menudo, las intervenciones internacionales que podr\u00edan calificarse de \u201cconstrucci\u00f3n de paz\u201d, lejos de serlo, constituyen enfoques securitarios. En alg\u00fan conflicto en el Norte global, es posible que los estados no quieran admitir la necesidad de la construcci\u00f3n de paz. En cierto modo, esta puede verse como necesaria solamente \u201clejos\u201d, en las zonas distantes afectadas por el conflicto. As\u00ed, por ejemplo, Estados Unidos sufre unos niveles significativos de violencia (en buena parte con una dimensi\u00f3n racial) y una tensi\u00f3n continua, cuando no creciente, entre las comunidades afroamericanas y las fuerzas policiales<a id=\"_ednref2\" href=\"#_edn2\"><code>[2]<\/code><\/a>. Sin embargo, para Estados Unidos, admitir que necesita una iniciativa de construcci\u00f3n de paz o alguna forma de resoluci\u00f3n de conflictos de \u00e1mbito nacional ser\u00eda una humillaci\u00f3n y entra\u00f1ar\u00eda reconocer la profundidad del problema. M\u00e1s a\u00fan si tenemos en cuenta que se trata de un estado poderoso, con capacidad de rechazar cualquier iniciativa internacional de intervenci\u00f3n en t\u00e9rminos de construcci\u00f3n de paz.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n hay casos con niveles elevados de violencia, a menudo de car\u00e1cter militar y, sin embargo, la violencia se considera m\u00e1s criminal que pol\u00edtica, de modo que los gobiernos nacionales y los actores internacionales no contemplan entre sus opciones la construcci\u00f3n de paz. Varios estados de Am\u00e9rica Latina y el Caribe sufren unos niveles de violencia extremadamente altos. En 2020, El Salvador tuvo que lamentar 1.322 homicidios, por debajo de los m\u00e1s de 6.000 de 2015, pero todav\u00eda a un nivel elevado<a id=\"_ednref3\" href=\"#_edn3\"><code>[3]<\/code><\/a>. Brasil sufri\u00f3 50.033 homicidios en 2020 (de entre los cuales 6.416 fueron a manos de la polic\u00eda)<a id=\"_ednref4\" href=\"#_edn4\"><code>[4]<\/code><\/a>; en M\u00e9xico, la cifra de homicidios en 2020 alcanz\u00f3 los 34.515<a id=\"_ednref5\" href=\"#_edn5\"><code>[5]<\/code><\/a>. En todos estos casos, el n\u00famero super\u00f3 (en algunos casos, con creces) el umbral de la definici\u00f3n t\u00e9cnica y ampliamente aceptada de guerra. Seg\u00fan el respetado programa Uppsala Conflict Data Programme, la guerra es \u201cun conflicto o confrontaci\u00f3n que implica un Estado y que alcanza al menos 1.000 muertes en batalla en un a\u00f1o natural concreto\u201d<a id=\"_ednref6\" href=\"#_edn6\"><code>[6]<\/code><\/a>. Adem\u00e1s es muy posible que las cifras oficiales subestimen el n\u00famero de casos, dada la cifra de secuestros que desembocan en asesinato en algunos de estos contextos.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>La construcci\u00f3n de paz, como pr\u00e1ctica y lenguaje, se aplica de forma selectiva a pesar de la amplia infraestructura y de los recursos asignados<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>De hecho, si ignoramos el n\u00famero total de homicidios y nos concentramos en la tasa de homicidios por 100.000 habitantes, las situaciones en Honduras, Guatemala y Jamaica son especialmente destacables. Las cifras anuales agregadas de homicidios no superan la marca de los 1.000, dado las reducidas cifras de poblaci\u00f3n, pero las respectivas tasas de homicidios (de 44, 37 y 32 homicidios por cada 100.000 habitantes) ponen de manifiesto la disrupci\u00f3n sufrida por estas sociedades. En todo caso, cabe matizar estas estad\u00edsticas. Las tasas de homicidios no son uniformes entre pa\u00edses y tienen un impacto diferenciado en diferentes grupos de edad y g\u00e9nero.<\/p>\n\n\n\n<p>En muchos de estos contextos, la violencia suele considerarse \u00abdelictiva\u00bb. Hasta cierto punto, es dif\u00edcil no estar de acuerdo con esta designaci\u00f3n. Buena parte de la violencia est\u00e1 motivada por el af\u00e1n de lucro y, a menudo, est\u00e1 relacionada con los estupefacientes. Sin embargo, si profundizamos en esta explicaci\u00f3n superficial, se hace evidente que la violencia se produce sobre todo en el seno de econom\u00edas pol\u00edticas complejas. As\u00ed pues, adem\u00e1s de explicaciones simplistas vinculadas al beneficio econ\u00f3mico y el tr\u00e1fico de drogas, tambi\u00e9n debemos pensar en la incompleta legitimidad de los estados, la corrupci\u00f3n y la falta de capacidad de las fuerzas de seguridad y los legados coloniales que todav\u00eda estructuran sus econom\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo fundamental es que todas estas sociedades sufren de violencia <em>pol\u00edtica.<\/em> Incluso en un caso como el de Honduras, que no permite aludir al legado de una reciente guerra civil, es dif\u00edcil no poner en un contexto pol\u00edtico el nivel actual de homicidios.<a href=\"#_edn7\" id=\"_ednref7\">[7]<\/a> Los factores raciales, el sistema de propiedad de la tierra y d\u00e9cadas de respaldo de Estados Unidos a los distintos gobiernos del pa\u00eds confluyen para producir la compleja econom\u00eda pol\u00edtica actual.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de los altos niveles de violencia (pol\u00edtica), el lenguaje y las pr\u00e1cticas de la construcci\u00f3n de paz no suelen aplicarse a estos contextos. En gran medida, los marcos y el lenguaje de la construcci\u00f3n de paz est\u00e1n dominados por el mundo angl\u00f3fono y no se trasladan autom\u00e1ticamente a los contextos latinoamericanos. Asombra la ausencia de muchas de las grandes organizaciones internacionales de fomento de la paz. Adem\u00e1s, la teor\u00eda y pr\u00e1ctica de la paz se centran en buena medida en la violencia con una motivaci\u00f3n pol\u00edtica expl\u00edcita e invierten mucha energ\u00eda en tratar las cuestiones de identidad. Como resultado, muchas actividades corrientes de construcci\u00f3n de paz pueden ser inadecuadas para hacer frente a la violencia de alta intensidad de algunas regiones de Brasil o M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Los marcos y el lenguaje de la construcci\u00f3n de paz est\u00e1n dominados por el mundo angl\u00f3fono y no se trasladan a los contextos latinoamericanos<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, es indiscutible la envergadura de la disrupci\u00f3n provocada por esta violencia y su car\u00e1cter a menudo estructural y sist\u00e9mico. La violencia est\u00e1 integrada en el funcionamiento de las sociedades y en las microacciones de las personas, familias y comunidades. Su alcance afecta a los procesos cotidianos de pensamiento, porque las personas anticipan la violencia y toman medidas para evitarla en lo posible; o sobrevivir a ella. Existen muchas razones para descartar que la construcci\u00f3n de paz sea una respuesta aceptable en estos contextos. Por ejemplo, para su \u00e9xito, algunas pr\u00e1cticas pueden requerir que se reconozca la legitimidad de determinados grupos y causas, lo que es dif\u00edcil de imaginar si el grupo ha sido se\u00f1alado como organizaci\u00f3n criminal. Adem\u00e1s, es frecuente que los programas y proyectos formales de construcci\u00f3n de paz sean (aunque no siempre) iniciados y patrocinados por actores externos. El principal (Naciones Unidas) tiene como mandato fundamental intervenir en caso de conflictos internacionales y requiere la aprobaci\u00f3n expl\u00edcita de los estados anfitriones antes de operar.<\/p>\n\n\n\n<p>La principal respuesta formal ante los elevados niveles de violencia se ha centrado en la seguridad, con diferentes niveles de \u00e9xito; sobre todo, porque la militarizaci\u00f3n de la labor policial ha desembocado en respuestas tambi\u00e9n militarizadas por parte de las bandas criminales. Cada bando parece atrapado en un dilema de seguridad, en el que cada paso adelante es una escalada para el rearme. Asimismo, los civiles a menudo se ven atrapados en medio de dos facciones violentas. Tambi\u00e9n ha habido negociaciones acerca de la reducci\u00f3n de la violencia entre gobiernos y bandas, con los consiguientes acuerdos informales entre ambos<a id=\"_ednref8\" href=\"#_edn8\"><code>[8]<\/code><\/a>, aunque con frecuencia los actores implicados desmienten su existencia. Sin embargo, a pesar de las respuestas securitarias y las ocasionales conversaciones para la atenuaci\u00f3n de la violencia, las elevadas tasas de violencia y las complejas econom\u00edas pol\u00edticas que las sustentan no desaparecen. Por tanto, la gente \u201ccorriente\u201d permanece en una posici\u00f3n precaria, en la cual depende de su propio ingenio y recursos para salir adelante.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Respuestas de la ciudadan\u00eda<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>En algunos contextos, la violencia es tan frecuente que afecta a m\u00faltiples aspectos de la vida. La cotidianidad est\u00e1 condicionada por la necesidad de evitar en lo posible la violencia y mantener a flote algo asimilable a la vida familiar. Tanto si se trata del trayecto de los ni\u00f1os y ni\u00f1as a la escuela como de la confianza de los ciudadanos en la polic\u00eda a la hora de denunciar un delito, la vida consiste en una sucesi\u00f3n de c\u00e1lculos sobre qu\u00e9 es seguro o peligroso. A menudo, estas decisiones dependen de cada persona o familia. En muchos casos, el Estado no s\u00f3lo carece de capacidad o de inter\u00e9s, sino que tambi\u00e9n es el origen mismo de mucha de la violencia. Ya se trate de ataques violentos de la polic\u00eda en las favelas de R\u00edo de Janeiro o de la brutalidad policial en Kenia, la ciudadan\u00eda concibe estrategias para evitar a las bandas y la polic\u00eda<code><a id=\"_ednref9\" href=\"#_edn9\">[9]<\/a>.<\/code><\/p>\n\n\n\n<p>En algunos casos, los ciudadanos han intentado frenar la violencia que les atenazaba. A menudo, estas acciones adoptan formas muy sutiles. Pueden tener lugar en el \u00e1mbito privado, en el hogar, cuando una hermana intenta disuadir a su hermano peque\u00f1o de ingresar en una banda. Aunque parezca poco, esta labor de consejo reposado puede ser transgresora frente a la l\u00f3gica imperante en la comunidad, cuando el ingreso en una banda constituye un itinerario vital aceptado (y posiblemente esperado) de los hombres j\u00f3venes. Al no unirse a una banda, el joven rompe una narrativa social y demuestra que existen v\u00edas alternativas posibles; adem\u00e1s, muy posiblemente tiene una vida m\u00e1s segura y menos da\u00f1ina para la sociedad. Las intervenciones microsociol\u00f3gicas como la de la hermana mayor son poco estudiadas y poco valoradas. No obstante, son valiosas para ilustrar que las bandas, los actores paramilitares, los estados autoritarios o los l\u00edderes pol\u00edticos que se arrogan la representaci\u00f3n de todo un grupo con una identidad determinada no son actores monol\u00edticos ni hegem\u00f3nicos. Por el contrario, estos actos menores de quebranto del conflicto interrumpen la l\u00f3gica, la postura y la narrativa de los actores del conflicto que quieren dominar un espacio social.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Las acciones de personas y comunidades para hacer frente a la violencia requieren valent\u00eda, pero tambi\u00e9n capacidad para interpretar el clima social. En algunos casos, las iniciativas en favor de la paz son desaconsejables, sin m\u00e1s<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Es comprensible que muchos de estos actos resulten invisibles. Tomar posici\u00f3n contra la l\u00f3gica o la narrativa imperante en una comunidad o rechazar abiertamente la \u201cprotecci\u00f3n\u201d de una banda o un cuerpo policial puede atraer su ira. Sin embargo, en algunos casos, las personas, las familias y las comunidades se han implicado en actividades que se opon\u00edan abiertamente a las l\u00f3gicas ampliamente aceptadas y asociadas al conflicto. Al igual que el quebranto del mercado por la llegada de un nuevo producto o empresa, un \u201cmercado de la violencia\u201d puede verse alterado por nuevos actores, iniciativas, narrativas y posturas. Estas acciones requieren valent\u00eda, pero tambi\u00e9n capacidad para interpretar el clima social y emitir un juicio sobre qu\u00e9 es posible y qu\u00e9 no. En algunos momentos, las iniciativas en favor de la sociedad o la paz son desaconsejables, sin m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de los riesgos, abundan los ejemplos de personas y comunidades involucradas en la disrupci\u00f3n del conflicto. En muchos contextos, antiguos miembros de bandas han participado en actividades de desvinculaci\u00f3n o disuasi\u00f3n<a id=\"_ednref10\" href=\"#_edn10\"><code>[10]<\/code><\/a>. En algunas ciudades de Estados Unidos, los l\u00edderes&nbsp; de la comunidad han establecido \u201czonas libres de disparos\u201d. Con ello, reprochaban a las autoridades su ineficacia y, al mismo tiempo, planteaban un reto a las bandas para que respetaran los derechos de los ciudadanos<a id=\"_ednref11\" href=\"#_edn11\"><code>[11]<\/code><\/a>. En otros casos, las comunidades han designado \u201czonas de paz\u201d, a modo de declaraci\u00f3n de su voluntad de superar el conflicto y establecer v\u00edas alternativas y m\u00e1s pac\u00edficas de salir adelante<a id=\"_ednref12\" href=\"#_edn12\"><code>[12]<\/code><\/a>. Estas actividades transgresoras, enfrentadas con la norma social imperante, no est\u00e1n exentas de riesgos. La terrible cifra de muertes entre l\u00edderes y activistas de la comunidad en la Colombia posAcuerdo de Paz demuestra, entre otras cosas, la intolerancia de muchos actores de zonas de conflicto hacia los l\u00edderes, narrativas, posturas y acciones alternativas.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Gran parte de la alteraci\u00f3n del conflicto depende de individuos con iniciativa, que deciden promover la tolerancia y conf\u00edan en su juicio personal m\u00e1s que en las exigencias de una banda, un grupo militante o un gobierno<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>En el mejor de los casos, el quebranto del conflicto puede sumar apoyos o extenderse a otros contextos. Las acciones localizadas pueden inspirar a otros a hacer lo mismo y el imaginario seg\u00fan el cual los l\u00edderes pol\u00edticos violentos tienen el apoyo total de la comunidad podr\u00eda verse alterado por las iniciativas de algunas personas audaces. En algunos casos, ha quedado claro que las comunidades han \u201csuperado la situaci\u00f3n\u201d, pero no siempre acompa\u00f1ados de los l\u00edderes pol\u00edticos o los militantes, de manera que pueden surgir tensiones entre ellos y la comunidad y aumentar el n\u00famero de los que cuestionan su legitimidad o estrategia. En un escenario \u00f3ptimo, los l\u00edderes pol\u00edticos y militantes responder\u00edan al sentimiento de la comunidad y adaptar\u00edan su comportamiento en consecuencia.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Con<\/strong>clusiones<\/h3>\n\n\n\n<p>Llegados a este punto, vale la pena preguntarse qu\u00e9 pueden hacer los actores externos para apoyar las iniciativas destinadas a quebrar el conflicto. Es comprensible que los actores de la construcci\u00f3n de paz quieran brindar su respaldo a las acciones locales que parecen funcionar o dar alg\u00fan tipo de esperanza. Sin embargo, muchas de estas acciones son muy localizadas y se producen a puerta cerrada. Toman la forma de iniciativas microsociol\u00f3gicas en el lugar de trabajo, en las proximidades inmediatas del hogar o en el barrio. Por si fuera poco, muchos de los protagonistas quieren mantener sus acciones a salvo del escrutinio p\u00fablico, para no atraer a las cr\u00edticas (o algo peor) de su grupo. Se trata de acciones discretas y calmadas y, en cierta manera, no encajan en los proyectos de las organizaciones internacionales que promueven la paz. Un enfoque de apoyo m\u00e1s factible consistir\u00eda en invertir en educaci\u00f3n, una v\u00eda que permita a las personas y comunidades encontrar alternativas a la violencia y a su militancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunas actividades de alteraci\u00f3n del conflicto s\u00ed se prestan al apoyo internacional. En este sentido, hemos visto muchos ejemplos de ONG internacionales que apoyan medidas locales de reducci\u00f3n de la violencia. Sin embargo, merece la pena se\u00f1alar que gran parte de la alteraci\u00f3n del conflicto depende de individuos que tienen iniciativa, deciden promover la tolerancia y conf\u00edan en su juicio personal m\u00e1s que en las exigencias de una banda, un grupo militante o un gobierno. A menudo, se trata de individuos carism\u00e1ticos, emprendedores sociales con el empuje necesario para tomar la iniciativa y suficiente fuerza para sobreponerse a las cr\u00edticas y contratiempos. Por ejemplo, podr\u00edan crear un club deportivo abierto a todos los miembros de la comunidad, con independencia de su pertenencia a un determinado grupo; u optar por no mostrar lealtad a un cacique local. En otro contexto, podr\u00edan limitarse seguir adelante con su vida, lo mejor posible, e ignorar el revuelo y la naturaleza divisoria de una campa\u00f1a electoral determinada. Es dif\u00edcil que los actores internacionales que promueven la paz apoyen a estas personas transformadoras. Es m\u00e1s, para los observadores externos, a menudo es dif\u00edcil incluso darse cuenta de estas acciones muy localizadas, a pesar de la gran infraestructura de construcci\u00f3n de paz que existe.<\/p>\n\n\n\n<p>[Art\u00edculo traducido del original en ingl\u00e9s]<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a id=\"_edn1\" href=\"#_ednref1\"><code>[1]<\/code><\/a> Turner, M. \u201c<a href=\"https:\/\/www.cambridge.org\/core\/journals\/review-of-international-studies\/article\/abs\/peacebuilding-as-counterinsurgency-in-the-occupied-palestinian-territory\/AE37296FC1C29602BC02ED626A72665C\">Peacebuilding as counterinsurgency in the occupied Palestinian territory<\/a>\u201d, <em>Review of International Studies,<\/em> 41 (1), 2015, 73-98.<\/p>\n\n\n\n<p><a id=\"_edn2\" href=\"#_ednref2\"><code>[2]<\/code><\/a> V\u00e9ase, por ejemplo, <a href=\"https:\/\/www.sentencingproject.org\/publications\/color-of-justice-racial-and-ethnic-disparity-in-state-prisons\/\"><em>The Sentencing Project<\/em><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><code><a id=\"_edn3\" href=\"#_ednref3\">[3]<\/a><\/code> Brigida, Anna-Catherine. \u201c<a href=\"https:\/\/foreignpolicy.com\/2021\/03\/03\/el-salvador-homicide-historic-low-2020-gangs-migration\/\">El Salvador&#8217;s homicide rate en historic low in 2020<\/a>\u201d, <em>Foreign Policy<\/em>, 3 de marzo, 2021.<\/p>\n\n\n\n<p><a id=\"_edn4\" href=\"#_ednref4\"><code>[4]<\/code><\/a> Reuters. \u201c<a href=\"https:\/\/www.reuters.com\/world\/americas\/murders-killings-by-police-rose-brazil-last-year-report-shows-2021-07-15\/\">Murders, killings by police in Brazil rose last year, report shows<\/a>\u201d, Reuters, 15 de julio, 2021.<\/p>\n\n\n\n<p><a id=\"_edn5\" href=\"#_ednref5\"><code>[5]<\/code><\/a> Associated Press. \u201c<a href=\"https:\/\/apnews.com\/article\/homicide-coronavirus-pandemic-latin-america-mexico-a90c2a172f39ab2546de465c73a60543\">Mexico&#8217;s homicide stayed high in 2020 despite pandemic<\/a>\u201d, AP, 20 enero, 2021.<\/p>\n\n\n\n<p><code><a id=\"_edn6\" href=\"#_ednref6\">[6]<\/a><\/code> V\u00e9ase <a href=\"https:\/\/www.pcr.uu.se\/research\/ucdp\/definitions\">este enlace<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><a id=\"_edn7\" href=\"#_ednref7\"><code>[7]<\/code><\/a> Quisiera expresar mi agradecimiento a Amanda Blewitt por este argumento.<\/p>\n\n\n\n<p><a id=\"_edn8\" href=\"#_ednref8\"><code>[8]<\/code><\/a> Brigada, <em>op. cit.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a id=\"_edn9\" href=\"#_ednref9\"><code>[9]<\/code><\/a> V\u00e9ase, por ejemplo, Raphael Tsavkko Garcia. \u201c<a href=\"https:\/\/www.aljazeera.com\/opinions\/2021\/5\/27\/favela-raid-rio\">Is there no end to Rio de Janeiro&#8217;s cycle of violence?<\/a>\u201d, Al Jazeera, 27 de mayo, 2021. V\u00e9ase tambi\u00e9n Human Rights Watch, \u201c<a href=\"https:\/\/www.hrw.org\/news\/2020\/04\/22\/kenya-police-brutality-during-curfew\">Kenya: Police brutality during curfew<\/a>\u201d, Human Rights Watch, 22 de abril, 2020.<\/p>\n\n\n\n<p><code><a id=\"_edn10\" href=\"#_ednref10\">[10]<\/a><\/code>V\u00e9ase, por ejemplo, Raphael Tsavkko Garcia. \u201c<a href=\"https:\/\/www.newyorker.com\/news\/daily-comment\/former-gang-members-offer-advice-on-how-to-combat-ms-13\">Former gang members offer advice on how to combat MS-13<\/a>\u201d, <em>New Yorker<\/em>, 30 de enero, 2018.<\/p>\n\n\n\n<p><a id=\"_edn11\" href=\"#_ednref11\"><code>[11]<\/code><\/a> Dean Adams. \u201c<a href=\"https:\/\/www.aljazeera.com\/features\/2018\/10\/11\/how-a-rapper-set-up-no-shoot-zones-to-stop-baltimores-bloodshed\">How a rapper set up no shoot zones to stop Baltimore\u2019s bloodshed<\/a>\u201d, <em>Al Jazeera<\/em>, 11 de octubre, 2018.<\/p>\n\n\n\n<p><a id=\"_edn12\" href=\"#_ednref12\"><code>[12]<\/code><\/a> Landon Hancock y Christopher Mitchell, eds. <em>Zones of Peace<\/em>, Boulder: Lynne Rienner, 2007.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"featured_media":7481,"menu_order":4,"template":"","categories":[30],"class_list":["post-7553","article","type-article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos-centrales"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v25.6 - 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