{"id":7733,"date":"2023-05-02T06:59:23","date_gmt":"2023-05-02T06:59:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/?post_type=article&#038;p=7733"},"modified":"2023-06-29T08:55:08","modified_gmt":"2023-06-29T08:55:08","slug":"la-gestion-del-miedo-como-instrumento-politico","status":"publish","type":"article","link":"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/es\/articulo\/la-gestion-del-miedo-como-instrumento-politico\/","title":{"rendered":"La gesti\u00f3n del miedo como instrumento pol\u00edtico"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"primer\"><strong>Es la idiosincrasia de cada sociedad<\/strong> (modelo social, econ\u00f3mico, pol\u00edtico, herencia hist\u00f3rica) la que contribuye a definir en cada contexto qui\u00e9n y c\u00f3mo se ejerce el poder y qu\u00e9 mecanismos ser\u00e1n exitosos para incidir en las personas. El poder punitivo y el derecho a castigar del Estado (<em>Ius Puniendi<\/em>) es el poder institucionalizado del Estado de infligir miedo (prevenci\u00f3n general negativa o intimidatoria) a la ciudadan\u00eda para que no cometan delitos, y es la forma de control social formal por excelencia. El poder punitivo utiliza el miedo a la exclusi\u00f3n social de las personas y la posibilidad de ser etiquetadas en la categor\u00eda de delincuente para someterlas a su control. Para sostener vivas estas amenazas, el sistema punitivo prev\u00e9 penas que han evolucionado a lo largo del tiempo y cuyo paradigma principal en la actualidad es la prisi\u00f3n. Para justificar el castigo y el control que conlleva el sistema punitivo usa el miedo al crimen, al criminal y a lo diferente, fomentado una alarma social permanente. En definitiva, el miedo como parte nuclear de la dominaci\u00f3n, es un elemento clave en el sistema punitivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero \u00e9ste poder se puede ejercer de distintas maneras. \u00bfSon todas leg\u00edtimas? \u00bfSolo algunas? \u00bfTodas responden a la misma finalidad? \u00bfC\u00f3mo puede la instauraci\u00f3n del miedo convertirse en un instrumento pol\u00edtico? Sin duda el problema se hace m\u00e1s evidente cuando el miedo se convierte en terror de Estado, cuando se pretende que el miedo sea la interiorizaci\u00f3n subjetiva de las personas en aras a mantener la seguridad p\u00fablica, y cuando los Gobiernos adoptan medidas extremas de seguridad o consecuencias jur\u00eddicas que conculcan derechos y libertades. La realidad puede ser manipulada a trav\u00e9s de las distintas instituciones y mecanismos de poder, as\u00ed como por los medios de comunicaci\u00f3n (Castillo Moro, 2016, 75-76).<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>El papel de los medios de comunicaci\u00f3n en el refuerzo de alarmas sociales objetivamente inexistentes<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Una de las cuestiones fundamentales cuando se aborda el fen\u00f3meno de las pol\u00edticas p\u00fablicas de seguridad, la gesti\u00f3n del miedo y la emergencia y las tendencias de pol\u00edtica criminal es \u00bfqu\u00e9 papel juegan los medios de comunicaci\u00f3n? Los medios de comunicaci\u00f3n permiten la informaci\u00f3n y la formaci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica y en las \u00faltimas d\u00e9cadas el inter\u00e9s por el delito se ha hecho global. Siguiendo a Fuentes Osorio (2005, p\u00e1gs. 3 y 4) se puede afirmar que, tanto respecto al fen\u00f3meno criminal como a las propuestas de soluci\u00f3n, la informaci\u00f3n es inexacta, poco plural y adulterada por los intereses particulares de los medios y de aquellos que los controlan. Son cuatro los elementos que este autor (y otros) desarrolla y que caracterizan el papel de los medios de comunicaci\u00f3n en el tratamiento del delito:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Los medios de comunicaci\u00f3n presentan una realidad criminal distorsionada. Se sobredimensiona la gravedad y la frecuencia de ciertos acontecimientos al tiempo que otros hechos delictivos cotidianos son condenados al \u00e1mbito de lo excepcional.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li> La constante aparici\u00f3n del fen\u00f3meno criminal en los medios, as\u00ed como la insistencia en sus manifestaciones m\u00e1s violentas, favorecen igualmente la consolidaci\u00f3n de esta cuesti\u00f3n en la agenda p\u00fablica, as\u00ed como la formaci\u00f3n o el refuerzo de una conciencia social y personal de preocupaci\u00f3n en torno al delito.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Los medios de comunicaci\u00f3n generan alarma social, desproblematizan las respuestas penales, favorecen el desarrollo y perpetuaci\u00f3n de prejuicios y estereotipos de delincuentes y v\u00edctimas<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Los medios de comunicaci\u00f3n no son plurales en lo relativo a la definici\u00f3n del conflicto social y a la presentaci\u00f3n de propuestas de intervenci\u00f3n: reproducen las imperfecciones del mercado y, as\u00ed, dan preferencia a las perspectivas de la criminalidad y de la pol\u00edtica criminal de los actores que disponen de mayor poder socio-econ\u00f3mico e institucional.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>La conversi\u00f3n en noticia de la preocupaci\u00f3n individual y social al respecto influye en la pol\u00edtica legislativa; son factores de presi\u00f3n sobre los agentes pol\u00edticos, que se ven obligados a reaccionar de forma inmediata y contundente con una ley penal.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Con todo, se puede afirmar que desde hace d\u00e9cadas los medios de comunicaci\u00f3n han abandonado la imparcialidad para ser un eje fundamental al servicio de los poderes en la creaci\u00f3n de subjetividades colectivas. En lo que se refiere al delito los medios de comunicaci\u00f3n generan alarma social, desproblematizan las respuestas penales, favorecen el desarrollo y perpetuaci\u00f3n de prejuicios y estereotipos de delincuentes (hombre, joven, migrante o de alguna etnia minoritaria) y v\u00edctimas (creando v\u00edctimas ideales o en torno a sus deseos).<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Manipulaci\u00f3n pol\u00edtica de la criminalidad y construcci\u00f3n de mitolog\u00edas penales<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>La expresi\u00f3n \u201cacabaremos con la delincuencia\u201d no muestra signo de fatiga porque proporciona rentabilidad pol\u00edtica inmediata (Zuloaga Lojo, 2019, p\u00e1gs. 137 y 138). Pero el enfoque que proporciona esta expresi\u00f3n es falaz en tanto que presupone que es posible acabar con la criminalidad. Debe quedar claro que una sociedad sin delincuencia no es posible. Adem\u00e1s, se deben nombrar otros fen\u00f3menos que est\u00e1n relacionados con esa manipulaci\u00f3n. En primer lugar, hay una ruptura del binomio crimen y castigo, es decir, entre el n\u00famero de delitos y las penas impuestas (Gonz\u00e1lez S\u00e1nchez, 2021, p\u00e1g. 38). Lo que hemos presenciado en las \u00faltimas d\u00e9cadas es un aumento del recurso a la c\u00e1rcel y la dureza general del sistema, no un aumento de la criminalidad (Gonz\u00e1lez S\u00e1nchez, 2021, p\u00e1g. 38). En segundo lugar, hay una vinculaci\u00f3n de las pol\u00edticas sociales y penales: existen fuertes correlaciones negativas entre inversi\u00f3n en pol\u00edticas sociales y asistenciales y el n\u00famero de personas encarceladas (Gonz\u00e1lez S\u00e1nchez, 2021, p\u00e1g. 39)<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>El miedo como parte nuclear de la dominaci\u00f3n, es un elemento clave en el sistema punitivo. Para justificar el castigo y el control que conlleva se usa el miedo al crimen, al criminal y a lo diferente, fomentado una alarma social permanente.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>En este contexto en el que hay una escasa confianza ciudadana en las instituciones, una ausencia de formaci\u00f3n elemental en el entendimiento de la justicia penal en el \u00e1mbito educativo y la influencia de series televisivas y medios de comunicaci\u00f3n que, como hemos visto, no ayudan precisamente a un abordaje sosegado de los problemas, construye entorno al delito una importante bater\u00eda de mitolog\u00eda en este campo. Los mitos pueden definirse como construcciones mentales que encaran pr\u00e1cticas culturales y en cada lugar y tiempo son cambiantes. No obstante, se puede decir que en Espa\u00f1a los mitos m\u00e1s fuertes que se han construido en torno a las personas que cometen delitos las v\u00edctimas, las pol\u00edticas p\u00fablicas y la opini\u00f3n p\u00fablica son algunos de los siguientes,: \u201clos inmigrantes son delincuentes\u201d, \u201cla juventud cada vez delinque m\u00e1s\u201d, \u201clos agresores sexuales no son reinsertables\u201d, \u201cson los pobres lo que cometen delitos\u201d, \u201ctodas las v\u00edctimas necesitan lo mismo\u201d, \u201cse exageran algunos casos\u201d, \u201ca las v\u00edctimas no les interesa la reinserci\u00f3n\u201d, \u201cquien la hace la paga\u201d, \u201ca m\u00e1s polic\u00eda menos delito\u201d, \u201cla sociedad quiere m\u00e1s castigo\u201d o \u201cla pol\u00edtica criminal se basa en la evidencia\u201d (Varona Mart\u00ednez\/Zuloaga Lojo\/Franc\u00e9s Lecumberri, 2019)<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>El punitivismo como estrategia \u00bfes leg\u00edtima? \u00bfes de las \u201cizquierdas\u201d? \u00bfes de las \u201cderechas\u201d?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Todo lo anterior explica que la creaci\u00f3n de mitos lleva a respuestas autoritarias (y \u00e9stas, a su vez, refuerzan el mito) que se enmarcan a la perfecci\u00f3n en el uso y abuso del derecho penal. Pero, \u00bfes lo mismo el uso y el abuso del sistema penal? Evidentemente no. Existe un consenso desde la Ilustraci\u00f3n -cuestionado exquisitamente por el abolicionismo penal- de que el derecho penal es una rama del ordenamiento jur\u00eddico indispensable y de que el <em>Ius Puniendi<\/em> (derecho a castigar) del Estado, con los l\u00edmites y garant\u00edas necesarios (proporcionalidad, <em>ultima ratio<\/em>, fragmentariedad, etc.) es capaz de proteger los bienes jur\u00eddicos m\u00e1s preciados de nuestra sociedad (vida, integridad f\u00edsica, integridad sexual, medio ambiente\u2026) respetando adem\u00e1s los derechos de las personas que conculcan esos bienes jur\u00eddicos. Ese uso es considerado leg\u00edtimo de manera amplia, aun reconociendo que es una estrategia desde la violencia y del miedo (la pena es un mal necesario, dicen los\/as penalistas), pero no as\u00ed su abuso.<\/p>\n\n\n\n<p>Se parte de la idea de que la seguridad de la sociedad depende de distintos factores estructurales: social, econ\u00f3mico, educativo, etc., y no de una mayor o menos intervenci\u00f3n del derecho penal. M\u00e1s bien al contrario: la intervenci\u00f3n penal evidencia el fracaso en la seguridad. En sociedades democr\u00e1ticas de corte liberal, el derecho penal es la \u201cmejor\u201d respuesta que, hasta el momento, hemos encontrado como sociedad para proteger los bienes jur\u00eddicos m\u00e1s importantes frente ataques m\u00e1s graves.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Lo que hemos presenciado en las \u00faltimas d\u00e9cadas es un aumento del recurso a la c\u00e1rcel y la dureza general del sistema, no un aumento de la criminalidad<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la intervenci\u00f3n como <em>prima ratio<\/em> (y no \u00faltima) o el recurso constante al punitivismo son en s\u00ed mismos respuestas no afinadas con un Estado social y democr\u00e1tico de Derecho y, en consecuencia, son un abuso del derecho penal. Lo mismo ocurre cuando las consecuencias jur\u00eddicas son desproporcionadas. Un ejemplo de ello es la introducci\u00f3n de penas muy elevadas para delitos menores contra la propiedad o salud p\u00fablica (ej. hurto o trapicheo de tr\u00e1fico de drogas), el castigo de conductas que no protegen verdaderos bienes jur\u00eddicos (pensemos, por ejemplo, en el adulterio o el aborto en todas sus formas y tiempos, y los delitos de sedici\u00f3n y rebeli\u00f3n recientemente cuestionados) o la previsi\u00f3n de la prisi\u00f3n permanente revisable o prisi\u00f3n perpetua. Sin embargo, el an\u00e1lisis de qu\u00e9 se considera abuso del Derecho Penal en atenci\u00f3n a estos principios limitadores es muy complejo y depende de muchos elementos de \u00edndole social y jur\u00eddica. As\u00ed, por ejemplo, el Tribunal Constitucional espa\u00f1ol ha considerado constitucional la prisi\u00f3n permanente revisable y la mayor\u00eda de la doctrina de los tribunales y, por supuesto, de la opini\u00f3n p\u00fablica no cuestionan las penas privativas de libertad para delitos contra la propiedad salud p\u00fablica menores. En el sentido de la proporcionalidad, tambi\u00e9n es muy pol\u00e9mica la reforma 10\/2022 de garant\u00eda integral de la libertad sexual.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>La creaci\u00f3n de mitos lleva a respuestas autoritarias que se enmarcan a la perfecci\u00f3n en el uso y abuso del derecho penal<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>No cabe duda de que nos encontramos en un contexto de inflaci\u00f3n punitiva (pol\u00edtica y social) (Gonz\u00e1lez S\u00e1nchez, 2021, p\u00e1g. 123 y ss) que invita a flexibilizar todos esos principios limitadores y a aceptar respuestas cada vez m\u00e1s duras. Desde el a\u00f1o 95, en que en Espa\u00f1a se aprob\u00f3 el denominado C\u00f3digo Penal de la democracia, se han llevado a cabo en torno a 40 reformas de esta norma. Las reformas en un C\u00f3digo Penal son necesarias en cuanto han de responder a los cambios sociales. No es algo que deba sorprender. La cuesti\u00f3n es que todas esas reformas han supuesto la previsi\u00f3n de m\u00e1s delitos y penas m\u00e1s duras y no tendr\u00eda por qu\u00e9 ser as\u00ed. Esto s\u00ed es llamativo y debe ser nombrado. Con Fuentes Osorio (2005, p\u00e1g. 41y 43) considero que uno de los motivos es que el instrumental penal es una medida demostrativa del inter\u00e9s y la capacidad de respuesta de las instituciones pol\u00edticas, es una \u201cc\u00f3moda almohada\u201d para el legislador. El derecho penal aparece como el h\u00e9roe que soluciona el conflicto y que muestra la capacidad del gobierno que lo utiliz\u00f3, ya que se ha convertido en un criterio de cambio pol\u00edtico: el d\u00e9bil que no hace frente a los problemas a trav\u00e9s de una intervenci\u00f3n penal, o sobre el que recae la sospecha de que hace concesiones a los delincuentes, est\u00e1 condenado a morir electoralmente. Estas din\u00e1micas dan una rentabilidad pol\u00edtica inmediata.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la academia se defienden los mencionados principios limitadores del derecho a castigar del Estado y, en general, del derecho penal, pero en la pr\u00e1ctica pol\u00edtica y legislativa se defiende y utiliza el derecho penal como un mecanismo de resoluci\u00f3n de prima ratio. Esto responde a dos cuestiones a\u00f1adidas, adem\u00e1s de las ya mencionadas. La primera, porque vivimos en una sociedad poco cultivada en el conocimiento del delito, sus causas sociales, sus distintos abordajes, y con la soluci\u00f3n naturalizada del castigo (casi obvia, ya que el castigo est\u00e1 atravesando nuestras vidas). En segundo lugar, porque desde que se ha popularizado la cultura de un tipo concreto de seguridad el mensaje que insistentemente se ha enviado es: la mano dura es la soluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Hay una clara disociaci\u00f3n entre la apreciaci\u00f3n de la inseguridad ciudadana y las reformas penales. Las cuestiones relacionadas con la criminalidad no son problemas urgentes para la ciudadan\u00eda; sin embargo, el mito de que la sociedad quiere m\u00e1s castigo sigue impermutable<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Sin embargo, se debe hacer notar que en los \u00faltimos a\u00f1os est\u00e1 habiendo una clara disociaci\u00f3n entre la apreciaci\u00f3n de la inseguridad ciudadana y las reformas penales. Si se atiende a la d\u00e9cada del 2000 al 2010, en la que se hicieron profundas reformas penales b\u00e1sicamente de la mano del Partido Popular, se observa que estas coinciden con el punto m\u00e1s elevado de la apreciaci\u00f3n de la inseguridad ciudadana. Sin embargo, en los \u00faltimos a\u00f1os, esta vez de la mano del Partido Socialista Obrero Espa\u00f1ol, las profundas reformas que se han dado<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a> no han coincidido con una percepci\u00f3n social de inseguridad. Seg\u00fan el bar\u00f3metro del CIS del a\u00f1o 2022, cuando se pregunta sobre el principal problema que existe en Espa\u00f1a, la inseguridad se sit\u00faa en la 20\u00aa posici\u00f3n: es considerada como el primer problema por el 0,5 % de la poblaci\u00f3n, el segundo problema por el 1,1 % y el tercer problema por el 1,5 %, un total del 3%. Por delante se sit\u00faan preocupaciones como la crisis econ\u00f3mica, el paro, los problemas pol\u00edticos en general, la sanidad, el mal comportamiento de los pol\u00edticos, problemas relacionados con la calidad del empleo, el cambio clim\u00e1tico, o la educaci\u00f3n. Y en los cinco a\u00f1os anteriores se sigue la misma t\u00f3nica, seg\u00fan el CIS. Por tanto, a todas luces, las cuestiones relacionadas con la criminalidad no son en absoluto problemas urgentes para la ciudadan\u00eda en los \u00faltimos a\u00f1os, sin embargo, el mito de que la sociedad quiere m\u00e1s castigo sigue impermutable. Adem\u00e1s, los estudios que analizan la opini\u00f3n de la sociedad sobre qu\u00e9 medidas priorizar\u00edan para resolver la criminalidad no est\u00e1n desarrollados en Espa\u00f1a, por lo que se act\u00faa en nombre de la sociedad, pero sin preguntar o investigar sobre la misma (Zuloaga Lojo, 2019, p\u00e1g. 176).<\/p>\n\n\n\n<p>Es necesario tomar consciencia de que se debe complejizar el fen\u00f3meno de la criminalidad y su abordaje. En este camino, desde algunos feminismos, la criminolog\u00eda cr\u00edtica, los abolicionismos de la prisi\u00f3n y los planeamientos de la justicia restaurativa cr\u00edtica, se est\u00e1n construyendo nuevas formas de pensar el delito, las relaciones con el poder y las respuestas a la criminalidad desde ejes posiblemente menos rimbombantes, pero s\u00ed m\u00e1s realistas y que atienden singularmente a las personas, comunidades y sus necesidades.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Bibliograf\u00eda:<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Castillo Moro, M. <em>Miedo, control social y pol\u00edtica criminal: una visi\u00f3n multidisciplinar de la seguridad, derechos y libertades<\/em>, Dykinson, 2016.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuentes Osorio, J. <em>Los medios de comunicaci\u00f3n y el derecho penal<\/em>, en: Revista electr\u00f3nica de ciencia penal y criminolog\u00eda, N\u00ba. 7, 2005.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonz\u00e1lez S\u00e1nchez, I. <em>Neoniberalismo y castigo<\/em>, Manresa, Belleterra Edicions, 2021.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Kleim, N. <em>La doctrina del shock: el aug<\/em>e del capitalismo del desastre, Paid\u00f3s, 2007.<\/p>\n\n\n\n<p>Marqu\u00e8s Banqu\u00e9, M. \u00ab<a href=\"https:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/articulo?codigo=6372199\">Problemas de legitimaci\u00f3n del Derecho penal del miedo<\/a>\u00ab, <em>Pol\u00edtica Criminal<\/em>, vol.12 no. 24, 2017.<\/p>\n\n\n\n<p>Varona Mart\u00ednez, G., Zuloaga Lojo, L., Franc\u00e9s Lecumberri, P.<em>Mitos sobre delincuentes y v\u00edctimas. Argumentos contra la falsedad y la manipulaci\u00f3n<\/em>, Fuencarral, Los libros de la Catarata, 2019.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> Ley Org\u00e1nica 4\/2022, Ley Org\u00e1nica 6\/2022, Ley Org\u00e1nica 9\/2022, Ley Org\u00e1nica 10\/2022, Ley Org\u00e1nica 11\/2022, Ley Org\u00e1nica 14\/2022<\/p>\n","protected":false},"featured_media":7766,"menu_order":3,"template":"","categories":[30],"class_list":["post-7733","article","type-article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos-centrales"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v25.6 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>La gesti\u00f3n del miedo como instrumento pol\u00edtico - Revista Por la Paz<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"La autora Paz Franc\u00e9s reflexiona sobre la manipulaci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica y la creaci\u00f3n de un marco mental a favor de la cultura punitivista.\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.icip.cat\/perlapau\/es\/articulo\/la-gestion-del-miedo-como-instrumento-politico\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La gesti\u00f3n del miedo como instrumento pol\u00edtico - 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