Contexto
Las desapariciones forzadas son una de las violaciones de derechos humanos con mayor impacto en las personas, familias, comunidades y colectivos que las padecen. Tienen un efecto particularmente cruel sobre las mujeres. Su práctica consigue imponer niveles de sufrimiento y terror tan altos que incluso se transmiten de generación en generación.
Hoy en día, las desapariciones forzadas se dan en una gran diversidad de contextos: desde situaciones de conflicto armado a represión social y política, violencia del crimen organizado, políticas de mano dura o incluso procesos de movilidad humana. La falta de verdad, justicia y reparación que a menudo acompaña las desapariciones, combinada con la ausencia de garantías de no repetición, constituye un obstáculo mayúsculo para avanzar hacia sociedades pacíficas.
Frente a ello, y en contraste con la inacción o incapacidad de las autoridades competentes para buscar a las personas desaparecidas e investigar los hechos, las familias – y muy especialmente las mujeres – se movilizan en la búsqueda de sus seres queridos desaparecidos y en la lucha contra la impunidad.
Esta movilización no está exenta de dificultades y riesgos. Además de todos los daños que conlleva la desaparición de un ser querido, quienes emprenden la tarea de buscarlo se topan, en muchas ocasiones, con indolencia institucional, desprecio, reacciones estigmatizantes, criminalización y amenazas. También se reportan numerosos casos de ataques verbales y físicos e incluso asesinatos o desapariciones de personas buscadoras.
Los Estados deben asumir sus obligaciones en la prevención y erradicación de la desaparición forzada y la lucha contra la impunidad de este crimen. En paralelo, es necesario y urgente redoblar los esfuerzos para acompañar a los colectivos de búsqueda y reconocer la valiosa contribución que realizan en la defensa de los derechos humanos y a la construcción de paz.
Intercambio de experiencias
Una de las necesidades que las personas buscadoras han manifestado en distintos foros es la de poder intercambiar conocimientos y experiencias con buscadoras de otros lugares; establecer diálogos y alianzas que trasciendan fronteras; reconocerse en el dolor y las luchas de otras a pesar de las diferencias geográficas, culturales o idiomáticas; de pensar juntas estrategias globales para poner fin a la desaparición forzada.
Entre las seis llamadas a la acción colectiva que emanaron del Congreso Mundial sobre Desapariciones Forzadas celebrado en Ginebra en 2025 se encuentra la realización de reuniones de mujeres buscadoras. Inspirado por los aprendizajes de encuentros similares previos, el ICIP ofreció su apoyo para dar seguimiento a esta llamada, invitando a otros actores a sumarse a este esfuerzo. De allí surge la propuesta de un Encuentro Internacional de Mujeres Buscadoras.
Además de dar seguimiento al Congreso Mundial, este evento se suma a las conmemoraciones del CED20 – 20 aniversario de la adopción de la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas. En este sentido, se quiere contribuir a revitalizar el compromiso con su implementación y dar impulso al movimiento internacional contra las desapariciones forzadas.
