Entre el 26 y el 29 de octubre, San Cristóbal de Las Casas (Chiapas) acogió la cuarta reunión de la Plataforma para la Construcción de Paz en México, un espacio que reúne a treinta organizaciones mexicanas e internacionales, entre ellas el ICIP, comprometidas con impulsar respuestas colectivas ante la escalada de violencias en el país.
La reunión anual permitió compartir análisis, experiencias territoriales y propuestas de acción en un momento especialmente complejo para Chiapas, un estado marcado por el aumento de la violencia, la presencia de grupos delictivos y la persistencia de la impunidad.
Una mirada local, nacional e internacional
Durante el encuentro, las organizaciones participantes combinaron visiones locales de Chiapas con perspectivas nacionales e internacionales sobre la situación de seguridad y de derechos humanos. En un contexto todavía conmocionado por el asesinato, hace un año, del defensor y sacerdote Marcelo Pérez Pérez, se reiteró la necesidad de impulsar acciones de justicia que rompan los pactos de impunidad.
El análisis internacional puso el foco en el debilitamiento de los marcos de derechos humanos ante gobiernos autoritarios y en los riesgos crecientes para defensores, comunidades indígenas y colectivos de mujeres. Ante esta realidad, las organizaciones de la Plataforma reafirmaron la importancia de tejer alianzas desde la verdad, la justicia, la reparación y la participación activa de las comunidades.
Cuatro años de trabajo colectivo por la paz
La Plataforma fue creada en 2020 con el objetivo de responder de manera coordinada a los desafíos de violencia generalizada y a sus consecuencias sociales y humanitarias. Desde entonces, Chiapas se ha convertido en un territorio de atención prioritaria, hecho que motivó la primera reunión presencial en 2022 y que sigue guiando el trabajo de seguimiento e incidencia.
La edición de este año ha evidenciado la persistencia de situaciones graves que afectan al tejido social:
- aumento de desapariciones, incluidos niños, niñas y adolescentes,
- desplazamientos forzados por la presencia de grupos armados,
- miedo a denunciar por riesgo de represalias,
- y un contexto de “paz oficial” que contrasta con las demandas de justicia expresadas por comunidades, familias y colectivos de víctimas.
Compromiso con una paz basada en derechos
Las organizaciones de la Plataforma coinciden en que la paz no puede reducirse a la ausencia de enfrentamientos ni a discursos de normalidad que invisibilizan las causas estructurales de la violencia. Por ello, reafirmaron la necesidad de avanzar hacia una paz arraigada en los derechos, la dignidad y la participación comunitaria, y no en la contención ni en el silencio.
La cuarta reunión concluyó con un compromiso renovado para fortalecer la articulación colectiva, dar visibilidad a las demandas de las comunidades y contribuir, desde distintos ámbitos, a la construcción de una paz que no se imponga, sino que se teja desde la memoria, la organización y la vida.

Formación y articulación regional: la Escuela de Paz Mesoamericana
En paralelo al encuentro de la Plataforma, del 23 al 25 de octubre el ICIP participó en el encuentro de la Escuela de Paz Mesoamericana, un espacio formativo impulsado por Serapaz orientado al fortalecimiento de capacidades para la transformación positiva de los conflictos en comunidades afectadas por violencias estructurales, criminalidad organizada y megaproyectos en México y América Central.
Basada en metodologías propias de la transformación pacífica de conflictos, con enfoques transgeneracional, de género, intercultural y de cultura de paz, la Escuela promueve el intercambio de experiencias y el aprendizaje colectivo entre agentes comunitarios, con una clara dimensión regional y transfronteriza.
En este marco, la colaboración del ICIP contribuye a facilitar la participación de personas de América Central, a reforzar la articulación entre actores de paz de la región y a consolidar su papel como socio estratégico en la construcción de paz en Mesoamérica. Al mismo tiempo, esta participación permite identificar experiencias locales relevantes y profundizar en los aprendizajes sobre la gestión de conflictos en contextos de violencias no bélicas, en coherencia con el trabajo impulsado por la Plataforma para la Construcción de Paz en México.




