En marzo y abril el ICIP ha organizado el ciclo de debates «¿Quién entrena tu mente? Desinformación, polarización y discursos de odio«, como complemento de la exposición «PolsXtrems«, que se puede visitar hasta el 17 de mayo en el Palau Robert de Barcelona. La muestra recrea un gimnasio donde entrenar el pensamiento crítico y poner a prueba las capacidades de diálogo y escucha de opiniones diferentes, en el contexto de creciente polarización política y social e incremento de la desinformación y de normalización de las narrativas excluyentes.
La desinformación emocional y la necesidad de alfabetización mediática
El primer debate, celebrado el 25 de marzo con el título «Riesgos de la desinformación«, se centró en los mecanismos que propagan la desinformación -amplificada sobretodo en las redes sociales- y en la necesidad de desarrollar herramientas para combatirla.
Participaron Laura Pinyol, vicepresidenta del Consejo del Audiovisual de Catalunya; Ona Sindreu, periodista de datos y coordinadora de la redacción de Verificat, y Nereida Carrillo, doctora en Periodismo y Comunicación y directora de la asociación Learn to Check. La moderación corrió a cargo de Sergi Picazo, periodista de Crític.
Las ponentes debatieron sobre cómo los medios de comunicación tradicionales compiten con las redes sociales en la difusión de información, y cómo precisamente las plataformas tecnológicas viralizan las noticias falsas y promueven contenidos que apelan a la emotividad y fomentan las opiniones más extremas. Para hacerle frente, las participantes hicieron hincapié en promover herramientas de verificación de contenidos, la regulación de las plataformas y la alfabetización mediática. Por ejemplo, Carrillo presentó el método PANTERA, basado en analizar los contenidos a partir de su procedencia, autoría, novedad, tono, evidencia, réplicas y ampliación.
Los algoritmos, motores de la polarización
La segunda sesión del ciclo, celebrada el 8 de abril, llevó por título «Algoritmos, poder y polarización» y contó con la participación de Emma Fraxanet, doctora en Tecnologías de la Información y Comunicación e investigadora postdoctoral en el Barcelona Supercomputing Center; y Karma Peiró, cofundadora y directora ejecutiva de la Fundación Visualización por la Transparencia. La moderación corrió a cargo de Rita Costa, de Build Up.
El debate se centró en la responsabilidad de las plataformas digitales y su modelo de negocio en el fomento de la polarización tóxica. Se presentaron investigaciones que demuestran que redes como Facebook o X favorecen estructuralmente el conflicto y la toxicidad, ya que los contenidos más extremos son los que generan más interacción y, por tanto, más beneficio económico.
Como contrapunto a esta situación, las expertas apuntaron alternativas concretas: el diseño prosocial (Prosocial Network Design), que promueve algoritmos orientados al diálogo y a conectar puntos de vista divergentes desde el entendimiento, y la nueva regulación europea, como la Ley de Servicios Digitales, para exigir transparencia a las grandes tecnológicas y fomentar redes más locales y éticas.
La normalización de los discursos de odio
El ciclo se cerró el 22 de abril con la mesa “Impacto y narrativas de los discursos de odio: ¿cómo hacer frente?”, con la participación de Cheikh Drame, presidente de SOS Racisme; Ángeles Schjaer, coordinadora pedagógica de Open Arms; y Júlia Vigó, responsable de Políticas de Igualdad y Feminismos de la Taula del Tercer Sector Social. La moderación corrió a cargo de Pablo Aguiar, director de FundiPau.
La sesión alertó sobre la propagación y normalización de los discursos excluyentes en la esfera pública, mediática y política. Los participantes recordaron que el odio no es un fenómeno nuevo, sino que responde a estructuras históricas de discriminación (racistas, machistas y clasistas), que han servido para justificar la deshumanización del «otro». Los ponentes denunciaron el racismo institucional y las políticas europeas de fronteras, que a menudo condenan a las personas migrantes a situaciones de vulnerabilidad extrema, y reinvidicaron el trabajo en red y la movilización ciudadana ante las políticas que fomentan el odio y exclusión. La sesión también abordó cómo combatir los discursos de odio con narrativas transformadoras.
El ciclo de debates ha puesto de manifiesto la importancia de promover una educación basada en el respeto a los derechos humanos, la necesidad de fomentar el pensamiento crítico y apostar por un sistema que ponga en el centro la justicia social, la tecnología ética y la igualdad de oportunidades.



