El Teatro Lluïsos de Gràcia de Barcelona ha acogido este lunes 27 de abril el acto «Palestinos e israelíes juntos por la paz y contra el empleo«, organizado por el ICIP, FundiPau, NOVACT y Lluïsos de Gràcia, en el marco del 20 aniversario del movimiento Combatants for Peace.
La conversación, moderada por la vicepresidenta de FundiPau, Carme Suñé, ha reunido a dos miembros de la organización: el israelí Elik Elhanan y el palestino Ahmed Helou, que han compartido las experiencias personales y la apuesta por la resistencia noviolenta como alternativa al ciclo de violencia y deshumanización marcado por décadas de conflicto, ocupación de la territorios palestinos y el genocidio en Gaza.
Ex soldado de una unidad especial del ejército israelí y cofundador de Combatants for Peace, Elhanan ha explicado cómo el asesinato de su hermana en un atentado suicida de Hamás en 1997 transformó profundamente su mirada sobre el conflicto. «El sacrificio no vale la pena», ha afirmado. En lugar de la revancha, Elhanan decidió desmarcarse de la violencia, convencido de que la lógica militar y la violencia ejercida por Israel sólo alimenta nuevas formas de violencia en el lado palestino.
Durante su intervención, Elhanan ha defendido la necesidad de romper la visión «monolítica» del enemigo y crear espacios de encuentro entre palestinos e israelíes. «La ocupación es la principal fuente de violencia en la región«, ha dicho, y ha reivindicado la importancia de construir un espacio político compartido basado en el reconocimiento mutuo y la igualdad.
Por su parte, Ahmed Helou ha explicado cómo se unió a Hamás con sólo 15 años para luchar contra la ocupación israelí y cómo, tras pasar por la cárcel y perder decenas de familiares y amigos, llegó a la conclusión de que la violencia sólo perpetúa el sufrimiento. «La noviolencia es el camino para conseguir a libertad«, ha afirmado.
Helou ha destacado que el contacto directo con israelíes contrarios a la ocupación fue clave en su transformación personal, hecho que le permitió dejar de ver al “otro” únicamente como un enemigo. En este sentido, definió a Combatants for Peace como “un símbolo del futuro” y una prueba de que palestinos e israelíes pueden trabajar conjuntamente por la justicia, la dignidad y la seguridad de ambos pueblos.
Ambos activistas han coincidido en señalar las dificultades de defender posiciones noviolentas en el contexto actual, marcado por la polarización, el dolor y la deshumanización. Sin embargo, reivindicaron la necesidad de seguir construyendo alternativas basadas en el diálogo y la empatía ante las narrativas que presentan la violencia como inevitable.
El acto ha concluido con una reivindicación del trabajo de Combatants for Peace, un movimiento creado en 2006 por ex combatientes palestinos e israelíes que decidieron abandonar las armas para trabajar conjuntamente por una solución pacífica al conflicto. La organización promueve acciones de resistencia noviolenta, espacios de diálogo e iniciativas de sensibilización tanto en Israel y Palestina como a nivel internacional, con el objetivo de demostrar que es posible construir alternativas basadas en la justicia, la igualdad y el reconocimiento mutuo.






