La Junta de Gobierno del ICIP ha decidido otorgar el Premio ICIP Construcción de Paz 2026 a la Plataforma de Mujeres para la Paz en Casamance (Plateforme des Femmes pour la Paix en Casamance, PFPC), una red formada por 15 organizaciones de mujeres que trabajan por la paz, la seguridad y los derechos en el contexto del conflicto territorial de la región natural de Casamance con el Estado del Senegal, vigente desde 1982.

El galardón destaca la trayectoria de la PFPC para «situar a las mujeres como agentes de paz en la resolución del conflicto y romper el silencio sobre la guerra, a través de la creación de espacios de diálogo comunitario a nivel local, regional y nacional«.

La PFPC se creó en 2010 con la voluntad de trabajar para el restablecimiento de la paz en la región de Casamance después de tres décadas de conflicto entre el Movimiento de Fuerzas Democráticas de Casamance (MFDC) y el Estado senegalés. Es uno de los conflictos de mayor duración del continente africano y ha causado más de 5.000 muertes y 10.000 heridos – muchos de ellos por minas anti-persona- y miles de desplazamientos forzados a los países vecinos de Guinea-Bissau y Gambia.

Desde su creación, la PFPC ha llevado a cabo consultas comunitarias para documentar las experiencias vividas durante el conflicto y conocer las aspiraciones de la población, ha facilitado espacios para que la comunidad se expresara sobre el proceso de paz en la región, y ha organizado siete Tablas de Paz con representación de las partes en conflicto, en un ejercicio inédito de mediación a iniciativa de los mismos.

En alianza con ONU Mujeres y con el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), la Plataforma ha promovido acciones de lucha contra la violencia de género y ha creado el Foro de Mujeres del Espacio Senegal – Guinea Bissau – Gambia, un marco de incidencia transfronteriza para la paz y la estabilidad regional.

Las iniciativas de diálogo e incidencia de la PFPC han tenido un impacto en la región, que vive con una tregua sostenida desde 2012. Sin embargo, a pesar de los diferentes acuerdos de alto el fuego firmados, la solución política a la reivindicación de independencia de Casamance, origen del conflicto, nunca se ha abordado.

Atención a mujeres y niñas

La PFPC ha tenido un rol activo en la defensa de los derechos de las mujeres en el contexto del conflicto. Desde 2015 gestiona un centro de acogida y atención a mujeres y niñas supervivientes de la violencia, víctimas de violencia sexual y física, que ofrece atención médica y psicológica, y apoyo para la reintegración social y profesional. Desde su creación, el centro ha atendido a medio millar de mujeres y niñas de Senegal y de países de la región como Nigeria o Guinea-Bissau.

Un conflicto largo y silenciado

Casamance es un territorio de 30.000 kilómetros cuadrados, fronterizo con Gambia y Guinea-Bissau, con un millón y medio de habitantes. En la región de Ziguinchor, la capital, predomina el pueblo diolán, que reivindica su cultura y tradición y rechaza y rechaza la política del gobierno de Senegal, que considera que ha marginado sistemáticamente a la región.

El conflicto de Casamance, siendo uno de los de mayor duración del continente africano, es paradójicamente uno de los más desconocidos. Su origen se sitúa en diciembre de 1982, cuando las fuerzas del orden senegalesas reprimieron duramente una manifestación pacífica en Ziguinchor, convocada por el Movimiento de Fuerzas Democráticas de Casamance (MFDC), un grupo que luchaba por la independencia de la región y por el reconocimiento de los derechos del pueblo casamancés. A partir de esos hechos, el MFDC radicalizó sus acciones y surgió el brazo de lucha armada del movimiento.

Desde entonces ha habido épocas de alta intensidad del conflicto, especialmente a finales de los años 80 y 90, y períodos de enfrentamientos esporádicos o de baja intensidad entre los combatientes, divididos en diferentes facciones armadas, y el ejército senegalés. A lo largo de los años también ha habido numerosas iniciativas de paz, especialmente desde diferentes asociaciones de la región, muchas de ellas lideradas por mujeres.

Proceso de paz vigente

Tras diferentes altos el fuego, en 2004 se firmó un acuerdo de paz que supuso el abandono de la lucha armada de tres facciones del movimiento MDFC. Pese a la tregua, los enfrentamientos se reanudaron de forma intermitente hasta que en 2022, el MFDC y el Estado senegalés firmaron la Declaración de Compromiso Mutuo sobre las Condiciones del Desarme.

El acuerdo de paz, renovado en 2023, 2024 y 2025 – y que ha comportado el abandono de las armas de la facción Diakaye del movimiento – no aporta una solución política al conflicto, pero da esperanzas para la consecución de la paz en la región. El fin del conflicto requiere de un enfoque integral, que culmine el proceso de desarme, desmovilización y reintegración de excombatientes (DDR), el desminado del territorio, el retorno de las personas desplazadas y la reactivación económica.

Compartir