En pleno Mundial de Fútbol 2026, el ICIP, Amnistía Internacional Catalunya y la Taula per Mèxic han organizado la mesa redonda «Fuera de juego en México: la otra cara del Mundial 2026», celebrada el 8 de julio en La Model de Barcelona. La sesión puso el foco en la grave crisis de desapariciones forzadas y de violencia que vive México y reflexionó sobre el impacto que los grandes acontecimientos deportivos pueden tener en la visibilización —o invisibilización— de las vulneraciones de los derechos humanos. El evento ha contado con la colaboración de Casa Amèrica Catalunya y CEPAD.
La periodista Lucía Lagunes, directora de la agencia de noticias CIMAC, el periodista deportivo Toni Padilla y Marlety García, integrante del colectivo de familiares Entre Cielo y Tierra, compartieron sus reflexiones en un debate moderado por la periodista Sandra Vicente.

Más de 134.000 personas desaparecidas
Durante la sesión se recordó que México registra oficialmente más de 134.000 personas desaparecidas y cerca de 70.000 cuerpos pendientes de identificación. Los participantes alertaron de que estas cifras podrían ser aún mayores debido a la falta de denuncias y a la desconfianza de muchas familias hacia las instituciones.
Uno de los mensajes que mejor resumió el sentido del acto fue el lema impulsado por los colectivos de familiares de personas desaparecidas: «El balón vuelve a casa. ¿Y nuestros hijos, cuándo?», en referencia al eslogan oficial del Mundial.
Las familias buscadoras denuncian la falta de apoyo institucional
Marlety García explicó la labor que llevan a cabo las conocidas como madres buscadoras, mujeres que, ante la inacción o la insuficiencia de la respuesta institucional, organizan búsquedas para localizar a sus familiares desaparecidos. Según denunció, estos colectivos desarrollan su labor en un contexto marcado por la impunidad, la violencia y las amenazas.
García también criticó que, mientras el país ha destinado importantes recursos a la organización del Mundial, los equipos dedicados a la búsqueda de personas desaparecidas y a la identificación forense siguen careciendo de recursos suficientes. «El gobierno invirtió cientos de miles de pesos para recibir al mundo, para quienes quisieran visitarnos, y no hay dinero, no hay presupuesto para las búsquedas, no hay presupuesto para las investigaciones ni para las sanciones», afirmó. Asimismo, advirtió de que diversas organizaciones de familiares han expresado su preocupación por el impacto de algunas obras vinculadas al Mundial sobre espacios que consideran de interés para la búsqueda de personas desaparecidas.
El deporte, el relato público y el periodismo
Toni Padilla situó el debate en una perspectiva histórica y recordó que los grandes acontecimientos deportivos han sido utilizados con frecuencia por los gobiernos para proyectar una imagen positiva de los países anfitriones, incluso en contextos de graves vulneraciones de los derechos humanos. Entre otros ejemplos, recordó el Mundial de Argentina de 1978.
Por su parte, Lucía Lagunes denunció los riesgos a los que se enfrentan quienes informan sobre las desapariciones forzadas y el trabajo de las familias buscadoras. Alertó especialmente sobre la situación de las mujeres periodistas y defensoras de derechos humanos, que con frecuencia son objeto de amenazas, criminalización y carecen de una protección efectiva.
Un llamamiento a la responsabilidad internacional
La sesión también abordó el papel de la comunidad internacional ante la crisis de desapariciones en México. Entre otras cuestiones, se hizo referencia a la activación del artículo 34 de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, un mecanismo excepcional que permite al Comité de las Naciones Unidas contra las Desapariciones Forzadas trasladar una situación especialmente grave a la Asamblea General de la ONU.
Los participantes coincidieron en la necesidad de que la celebración del Mundial no eclipse la situación que viven miles de familias mexicanas y reclamaron que los derechos humanos sigan ocupando un lugar central en la agenda internacional.



