Alternativas de seguridad

La concepción clásica de seguridad ha considerado la soberanía nacional, la integridad territorial y el orden público como principales bienes a proteger ante las amenazas externas e internas. Bajo este paradigma, el Estado hace un análisis de los riesgos y persigue su propia seguridad a través del incremento de su dominio político, policial y militar. Las políticas públicas más destacadas de seguridad parten de esta noción y se basan mayoritariamente en marcos reactivos y punitivos de control social y de actuación armada. Estas estrategias resultan ineficientes porque no atienden las causas de los conflictos ni apuntan a su transformación. Paradójicamente, refuerzan la cultura de la violencia que pretenden reducir.

El objetivo de esta línea de trabajo es construir un discurso alternativo a la concepción imperante de seguridad mediante la difusión de las estrategias y herramientas que proporcionan el feminismo y el pacifismo para abordar los conflictos. En particular, el ICIP quiere repensar la seguridad desde la vertiente humana y medioambiental.