Este artículo lo ha escrito Gabriela Iriondo, estudiante participante en el ciclo de webinars Rethinking Security in Europe, organizado por el ICIP y el CIDOB entre mayo y junio de 2026. El ciclo, compuesto por cinco sesiones que reunieron a investigadores y profesionales de organizaciones de referencia en la construcción de paz, exploró las implicaciones de la creciente militarización de Europa. También examinó enfoques alternativos centrados en la seguridad humana, la democracia y la construcción de paz. Las reflexiones que aquí se presentan parten de las aportaciones realizadas a lo largo del ciclo y las conectan con evidencia más amplia sobre las políticas de seguridad actuales de la UE.

La securitización de casi todas las competencias dentro del ámbito de actuación de la Unión Europea ha llevado a asumir que las vías alternativas hacia la paz y la protección de los derechos humanos son ineficientes o idealistas. Sin embargo, los costes de la militarización en curso de Europa —como el aumento de precios para la ciudadanía, la influencia de las grandes tecnológicas o las narrativas polarizadoras— han evidenciado las claras carencias de estas políticas y han revelado el juego de poder que hay detrás.

Vale la pena empezar por lo que Tutku Ayhan (IBEI, Webinar 1: «The Militarisation of Security in Europe») argumentó sobre la concepción actual de la seguridad en Europa: que se ha expandido mucho más allá de su ámbito tradicional y ha penetrado en la gobernanza, la migración y la vida cotidiana.

Las consecuencias materiales de este proceso son múltiples y numerosas. Por un lado, la securitización de la migración ha incrementado los niveles de violencia contra las personas migrantes y refugiadas, y también ha reorientado parte de la innovación tecnológica y la investigación hacia el control fronterizo. EuroMed Rights y AlgoRace documentan cómo el despliegue tecnológico implementado en la frontera sur española ha provocado una intensificación de las violaciones de los derechos humanos (Bellio et al., 2024: 59), mientras que el Transnational Institute y Stop Wapenhandel informan de que, entre 2002 y mayo de 2025, más de 200 universidades e instituciones de educación superior recibieron más de 100 millones de euros en financiación de la UE para proyectos sobre seguridad fronteriza, control de fronteras y gestión migratoria (Akkerman, 2026: 14). La seguridad se está formulando, por tanto, como un concepto estrecho que sostiene la protección de unos grupos en detrimento de la vida de otros. La seguridad humana, en cambio, desplaza el objeto de protección del Estado al individuo. Formalizada en el Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD de 1994, trata la libertad respecto de la necesidad y la libertad respecto del miedo —el acceso a la vivienda, la salud, la alimentación y el empleo, así como la integridad física— como cuestiones de seguridad por derecho propio, y no como asuntos secundarios respecto de la defensa territorial.

Por otro lado, Ayhan destacó la reducción de los presupuestos humanitarios y de desarrollo —dos sectores considerados en su momento activos clave para la construcción de paz—, así como el debilitamiento de los proyectos centrados en género. Esto refuerza el argumento de Clement Meynier (Mines Advisory Group, Webinar 4: «How is Security Provided? Budget Allocation and Instruments») de que la militarización fortalece un pilar mientras debilita otros. Como respuesta, Meynier recomienda que las políticas de seguridad expongan todos los costes que van a conllevar, a corto y a largo plazo, y señala que determinadas decisiones se toman en caliente y no tienen en cuenta sus efectos profundos. La asignación de recursos a la defensa tiene implicaciones para el desarrollo económico, la cohesión social y la construcción de paz a largo plazo, y desplaza prioridades en un momento en que muchos países afrontan también presiones económicas, riesgos climáticos y desigualdades sociales (Vision of Humanity, 2026). La propuesta de Meynier apela a la transparencia y la rendición de cuentas, dos pilares del proyecto europeo cuya ausencia ha sido criticada por numerosos actores de la sociedad civil en los últimos años. Si no se han demostrado con rigor los efectos positivos de incrementar los presupuestos de defensa, ¿qué ha vuelto a situar la militarización a la cabeza de las agendas políticas?

Una de las respuestas es la captura corporativa de la agenda de la UE. Tal como lo expresó Richard Reeve (Rethinking Security UK, Webinar 3: «Who Rules? Security Decisionmakers»), el dinero habla y orienta las políticas. Añadió que las industrias militares son actualmente muy lucrativas, pero, sobre todo, subrayó su ventaja comparativa respecto de otros sectores. El Corporate Europe Observatory constató que en 2025 los grupos de presión empresariales dominaron los diálogos de implementación sobre las decisiones reguladoras de la Comisión Europea (Haar, 2026: 17, 21). Aún más significativo: en las conversaciones sobre la industria de defensa, la participación empresarial representó el 90% de todas las entidades y dejó a las organizaciones de la sociedad civil en un 10%, que en aquel caso equivalía a solo dos representantes (ibid.). Esta desproporción explica en parte el aumento de los llamamientos de la UE a incrementar los presupuestos de defensa.

Otro tema recurrente a lo largo del ciclo de webinars fue el papel del discurso y las narrativas en la configuración de la política de seguridad europea. Podría argumentarse que la militarización actual de los países de la UE tiene que ver con la agresión rusa contra Ucrania y la amenaza que ello supone para la paz en Europa. Sin embargo, incluso este razonamiento es discutible, dados los diversos enfoques —a veces contrapuestos— del análisis de conflictos y, en última instancia, de la construcción de paz. Wilbert van der Zeijden (PAX, Webinar 2: «Whose Insecurity? Objects of European Security») señaló que, del mismo modo que reconocemos que Rusia pretende socavar la seguridad y la economía europeas, también podemos poner el acento en la dependencia de Europa respecto de la infraestructura militar estadounidense e israelí, en su vulnerabilidad ante el cambio climático, en la crisis de la vivienda o en el envejecimiento de la población, entre otras cuestiones estructurales. Añadió que la insistencia en la militarización, que ignora la seguridad humana, se volverá estratégicamente en contra de la UE. Tal como apuntaba Meynier, los debates se están reduciendo actualmente a las carencias militares. Ní Bhriain (2025) lo dice sin rodeos: el «White Paper for European Defence Readiness 2030» de la UE presenta a Europa como un actor pasivo que debe hacer frente al posible desbordamiento de los conflictos del norte de África y Oriente Medio, y al aumento migratorio que ello conlleva, así como a las amenazas de Rusia y China. Esto deja a la organización con una única opción, tal como afirma el propio Libro Blanco: «la única manera de garantizar la paz es tener la preparación necesaria para disuadir a quienes quieran hacernos daño» (citado en Ní Bhriain, 2025).

Andrew de Sousa (Quaker Council for European Affairs, Webinar 5: «Creating Security Beyond the Military: What Else?») se preguntaba de qué modo la disuasión protegerá a nuestras sociedades de la desinformación y de las crisis económicas. Es una pregunta pertinente, teniendo en cuenta que la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI) ha registrado niveles alarmantes e históricos de discurso de odio en línea (ECRI, 2026), y que entre 2010 y el segundo trimestre de 2025 los precios de la vivienda en la UE aumentaron un 60,5% y los alquileres, un 28,8% (Eurostat, 2025). ¿No son también cuestiones de seguridad convivir en paz con los vecinos y tener un techo? La disuasión se basa en construir la idea de amenaza, y Pol Bargués (CIDOB, Webinar 2: «Whose Insecurity? Objects of European Security») advertía de que, si conceptualizamos la seguridad como una cuestión relacional, siempre habrá desconfianza. Esto sugiere que las consecuencias de la militarización se extienden a muchos otros sectores, no solo porque los privan de presupuesto sustancial, sino también porque fomentan la sospecha en lugar de la colaboración, en un momento en que los discursos racistas y fascistas van al alza. En concreto, de Sousa cuestionó la idea de que seguridad equivalga a militarización y presentó iniciativas que han funcionado sobre el terreno, como los sistemas de alerta temprana construidos por las propias comunidades. Estas herramientas son una vía viable hacia la paz, especialmente porque están diseñadas por las personas afectadas por el conflicto y para las personas afectadas por el conflicto. Aun así, se ignoran sistemáticamente en favor de presupuestos enormes destinados exclusivamente a la fabricación de armas.

Por tanto, si llevar seguridad a la sociedad es un objetivo de la UE, el gasto desproporcionado actual en defensa no está justificado. Una reorientación estratégica hacia la regulación del mercado de la vivienda, el fortalecimiento de la participación de la sociedad civil, el incremento de los presupuestos de cooperación y la regulación del poder corporativo tendrá un efecto más directo y más potente sobre la vida de las personas, que es, en definitiva, lo que la seguridad pretende defender.

Gabriela Iriondo Sumalla

Las opiniones expresadas en este artículo son de la autora y no reflejan necesariamente el punto de vista del ICIP ni del CIDOB.

REFERENCIAS

Akkerman, M. (2026) «Border Labs: How Universities Power Europe’s Border Regime». Transnational Institute y Stop Wapenhandel. Disponible en: https://www.tni.org/en/publication/border-labs

Bellio, N., Lancho Bances, C., Sánchez Monedero, J. y Valdivia, A. (2024) «Digital technologies for migration control at the Spanish southern border: A journey to the cross-cutting edge of digital automation in Ceuta and Melilla and the Canary Islands». EuroMed Rights y AlgoRace. Disponible en: https://euromedrights.org/publication/new-report-an-analysis-of-digital-surveillance-technologies-for-migration-control-at-the-spanish-southern-border/

Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia (2026) «Alarming levels of hate speech: Council of Europe’s anti-racism commission’s new annual report». Disponible en: https://www.coe.int/en/web/european-commission-against-racism-and-intolerance/-/alarming-levels-of-hate-speech-council-of-europe-s-anti-racism-commission-s-new-annual-report

Eurostat (2025) «Ongoing rise: house prices and rents climb further». Disponible en: https://ec.europa.eu/eurostat/web/products-eurostat-news/w/ddn-20251003-1

Haar, K. (2026) «This is what corporate capture looks like! How corporations run the EU deregulation agenda». Corporate Europe Observatory. Disponible en: https://corporateeurope.org/sites/default/files/2026-03/REPORT_CORPORATE%20CAPTURE.pdf

Ní Bhriain, N. (2025) «The EU is on a War Path». Transnational Institute. Disponible en: https://www.tni.org/en/article/the-eu-is-on-a-war-path

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (1994) «Informe sobre Desarrollo Humano 1994: Nuevas dimensiones de la seguridad humana». Nueva York: Oxford University Press.

Vision of Humanity (2026) «Rising military spending in a fragmenting world». Disponible en: https://www.visionofhumanity.org/rising-military-spending-in-a-fragmenting-world

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