Décadas de inversión en conmemoraciones, memoriales y educación sobre el Holocausto no han impedido el resurgimiento del revisionismo histórico, el discurso de odio y la violencia identitaria en Europa. La pregunta ya no es sólo cómo recuerdan el pasado las sociedades, sino cómo puede la memoria ayudar a prevenir la violencia en el futuro.
Éste es el punto de partida de Closing the Gaps: Memory, Prevención y Social Cohesion in Europe, un informe que recoge las conclusiones de la mesa redonda celebrada el pasado mes de marzo en Sarajevo (Bosnia y Herzegovina). La publicación es una edición conjunta del ICIP, la International Coalition of Sites of Conscience -una red mundial de sitios históricos, museos e iniciativas de memoria-, y el War Childhood Museum, el museo independiente de Sarajevo dedicado a la infancia afectada por la guerra.
De Srebrenica a Ruanda y Gaza, el reiterado fracaso de la promesa del «nunca más» pone en evidencia una carencia de fondo: conocer las atrocidades del pasado no es suficiente, por sí solo, para evitar nuevas violencias. Los hechos se conocen y los testimonios se han escuchado, pero la violencia sigue. Por eso el informe defiende que la memoria debe ser más que un acto de recuerdo. Debe vincularse activamente a la prevención de la violencia, a la transformación social y a las condiciones que permiten a las sociedades resistir al odio, la exclusión y la repetición de las atrocidades.
El informe también cuestiona que los marcos europeos de memoria sean neutrales. Mientras algunas historias reciben una atención y una financiación institucional constantes, otras quedan en los márgenes del recuerdo europeo: el colonialismo, las migraciones, las experiencias de las comunidades gitanas y de las mujeres, o las guerras de los años noventa en Bosnia y Herzegovina, Croacia y Kosovo. Estas omisiones condicionan qué experiencias se reconocen, qué lecciones se extraen del pasado y qué sufrimiento se considera a la hora de prevenir la violencia.
Conferencia en Sarajevo
El informe recoge las conclusiones de la mesa redonda que se celebró los días 24 y 25 de marzo de 2026 en el espacio Europe House de Sarajevo. Más de 40 personas de Europa y otras regiones participaron: supervivientes, profesionales de la memoria, representantes de organizaciones de la sociedad civil, académicos y responsables políticos. Analizaron por qué las políticas y prácticas de memoria a menudo no han cumplido sus promesas, y qué hacer para aprovechar su potencial preventivo y transformador.
El encuentro, celebrado tres décadas después del genocidio de Srebrenica, puso de relieve prácticas innovadoras de toda Europa, de Irlanda del Norte, España, Turquía, Bosnia y Herzegovina y Ucrania. También mostró las nuevas alianzas entre el trabajo de memoria, la justicia transicional, la prevención de atrocidades y los movimientos por la justicia social. Los debates evidenciaron la necesidad de superar los enfoques fragmentados y fortalecer los vínculos entre las personas que trabajan en estos ámbitos.



