Barcelona, 8 de octubre de 2020.- El ICIP ha presentado esta mañana la Encuesta ICIP 2020 «Convivencia y polarización en Cataluña» en una rueda de prensa a cargo el director del ICIP, Kristian Herbolzheimer. La muestra, coordinada por la politóloga Berta Barbet, se realizó el pasado mes de julio a partir de 2.010 entrevistas en línea, con el objetivo de evaluar la percepción de la convivencia en Cataluña y las dinámicas de polarización, acentuadas con el conflicto territorial actual.

Se trata de la primera encuesta que se hace en Cataluña que analiza la polarización emocional de la ciudadanía. La muestra se ha segmentado por sexo (1.019 hombres y 991 mujeres), edad y residencia geográfica.

Los resultados de la encuesta constatan que la mayoría de la población valora positivamente el nivel de convivencia en Cataluña. Concretamente, un 67% considera que la convivencia en Cataluña es buena o muy buena, con una puntuación media de 7,1 puntos en una escalera de 10, un porcentaje que aumenta hasta el 76% cuando se valora la convivencia en el entorno más próximo (municipio o barrio), con una puntuación media de 7,5 puntos. También son positivos los valores de confianza social, ya que el grado de confianza de la población catalana en el resto de la ciudadanía (5,9) es superior a los valores del conjunto de España (5,6) y de la media europea (5,5).

Polarización ideológica y emocional
La encuesta analiza la situación de polarización ideológica en Cataluña a partir de diferentes temas de debate. Se desprende que el conflicto territorial es actualmente el tema que genera más polarización. Un 44% de las personas encuestadas se sitúa en las dos posiciones más extremas, y un 17% en una posición intermedia, hecho que dibuja tres bloques principales. Este es un comportamiento que no se percibe en el resto de temas a debate: economía, respuesta a la Covid, feminismo, uso de la lengua, clase social, inmigración.

La muestra también constata la percepción que los partidos políticos y los medios de comunicación están mucho más polarizados que la sociedad. Concretamente, un 43% de las personas encuestadas considera que los partidos políticos están muy polarizados, mientras que tan sólo un 11% considera que la sociedad está muy polarizada.

En el caso del conflicto territorial es el único tema de debate en que la polarización ideológica tiene una cierta incidencia en la polarización emocional, vinculada a aquellas personas que siente su forma de vida o cultura amenazadas. Con todo la radicalidad en el posicionamiento político no se traduce en emociones más negativas hacia quien piensa diferente.

En relación a las emociones que siente la población hacia las personas que piensan diferente, el respeto es la emoción más compartida entre los encuestados, seguido de la impotencia. Al mismo tiempo un 26% afirma que no siente ni empatía ni confianza por las personas que piensan diferente.

En relación a las percepciones de agresión, un 16% de las personas encuestadas se han sentido agredidas en un círculo de amistades; un 13% en el trabajo y un 10% en el entorno familiar; esta percepción de agresión aumenta en los espacios de relación no directos: en las redes sociales llega al 22%, a la vez que un 46% afirma haberse sentido agredido/a por las instituciones.

También hay una percepción generalizada que los gobiernos catalán y español han cometido errores que han dificultado, en lugar de facilitar, una posible solución al conflicto territorial.

Perspectivas de diálogo social y político
La encuesta también evalúa las preferencias de la población sobre posibles salidas al conflicto territorial. Un 79% de la ciudadanía apuesta por un diálogo político y un 50% considera que este diálogo no se debe limitar al marco de la Constitución española. A pesar de esta predisposición, la muestra constata que una tercera parte de las personas encuestadas tienen dudas sobre el resultado de este diálogo.

En relación a las opciones de diálogo social, los amigos (67%) y la familia (65%) son los entornos más propicios para dialogar, por encima del entorno laboral (42%), los vecinos (37%) y las redes sociales (24%).

Propuestas del ICIP
Ante los resultados de la encuesta, el ICIP concluye que no podemos hablar de una fractura social en Cataluña en el sentido de dos comunidades que no interaccionan, ya que el posicionamiento sobre el conflicto territorial no se corresponde con el posicionamiento sobre los otros temas de debate. Con todo, hay un número importante de personas que se han sentido agredidas, sobretodo por parte de las instituciones, o que sienten amenazada su forma de vida o cultura en relación al conflicto territorial. En este contexto, el ICIP propone:
– Las personas que lideran la confrontación política tienen la responsabilidad de articular discursos y de realizar gestos conciliadores que nos ayuden a convivir en la diferencia.
– La incapacidad de las instituciones para resolver el conflicto territorial llama a una mayor implicación de agentes de la sociedad civil para buscar vías incluyentes y creativas para salir del actual callejón sin salida.
– Hay que prestar atención a las heridas emocionales porque afectan a muchos individuos y, de rebote, al conjunto de la sociedad. Tenemos que aprender a convivir en la diferencia y prestar atención a las emociones para tratarnos con CURA: Curiosidad por las opiniones diferentes; Respecto a las personas, independientemente de sus opiniones; Autocrítica, porque nadie tiene la verdad absoluta.

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